La nubosidad que cubre gran parte del cielo entrerriano complicó por momentos la visibilidad, pero pasadas las 22 las nubes comenzaron quebrarse para dejar a la luna en su plenitud.

El acontecimiento causa gran curiosidad porque combina tres inusuales eventos lunares: una luna llena extra grande por estar en su punto más cercano a la Tierra (superluna) por segunda vez en el mes, junto a un eclipse total en el que la luna se verá con un color rojizo (luna de sangre). "Es un triple evento astronómico", dijo Kelly Beatty, director de la revista Sky and Telescope.

El término "blue moon" se refiere a la segunda luna llena que se produce en un mes, lo que sucede cada dos años y ocho meses. Esta luna llena es también la tercera de una serie de "superlunas", que se producen cuando la luna está cerca de la Tierra en su órbita. Este punto,

Contrariamente a los eclipses solares, el lunar puede verse sin anteojos protectores. Y, lejos de lo que afirma la creencia popular, su influencia sísmica será escasa. Pese al mito de que las fases lunares influyen en la formación de terremotos, la realidad es que esta influencia es, en el mejor de los casos, mínima, afirman en una investigación recién publicada por la experta en sismología Susan Hough en la revista Seismological Research Letters.

"No hay ningún indicio de que un terremoto de elevada magnitud se desencadene de manera significativa por la posición de la Tierra en relación con la Luna o el Sol", escribe Hough. Sólo en el caso de los temblores menores los expertos encontraron una ligera relación.

Para su investigación, Hough analizó 204 terremotos ocurridos en cualquier punto de la Tierra con una magnitud superior a ocho en la escala de Richter, remontándose para ello hasta el siglo XVII. Después, los ordenó según las fases lunares y encontró algunos patrones. Sin embargo, una comparación estadística demostró que surgían patrones similares ordenando los datos de forma aleatoria.

"Es como lanzar una moneda: a veces, sale cara cinco veces seguidas", explica la experta. No obstante, la posición de la Luna y el Sol sí genera un cierto estrés en el interior de la Tierra, lo que podría ejercer una influencia mínima en la formación de terremotos, añade. Eso sí, es tan ínfima que de ningún modo se podrían prever los sismos.
Gualeguaychú

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