La obra se titula FARSA A LA ESCOCESA, y la estrenó el grupo ILUSIONES la semana pasada, en un Teatro Gualeguaychú con la platea completa, y gente en los palcos.

Cuando uno va a un estreno de este grupo teatral sabe con lo que se encontrará; una comedia apta para toda la familia, un elenco numeroso y que exhibe seriedad cuasi profesional en las interpretaciones. Y esta vez no fue excepción.

Por lo que averiguamos, la obra tiene guión de Román Sarmentero, autor conocido por sus trabajos generalmente cómicos. Sin embargo, tenemos claros indicios de que la adaptación de Ilusiones tuvo (como en sus últimas actuaciones previas) “retoques” para adecuarla al paladar de los teatreros ilusionados.
El punto de partida, y el desarrollo argumental, no tienen demasiada originalidad; quizá el mejor pasaje del guión esté en el desenlace.

Pero lo que no tiene desperdicio es la labor de la decena de actores en el escenario.

El protagonismo recae en los esposos que interpretan Andrea Frutos y Luis Alem, ambos desopilantes por momentos y muy ajustados a sus roles, hasta en su vestimenta.

Otra faceta que ha desarrollado el grupo es el “morcilleo”, esa actitud actoral donde se apartan del texto original e incorporan (no sólo palabras) hasta escenas nuevas, improvisadas en el momento.

En esto ya son especialistas Alem y Roberto Bussano, una especie de Olmedo y Portales autóctonos. Actitud que hace tiempo tuvo picos magistrales en Dicky Dargain y otros actores locales (recuerdo ahora a Claudio Pérez, pero no es el único).

Fabiana Llorens compone acertadamente a la hija del matrimonio, y al final a la enfermera, en otro rol sensacional; Claudio Guerra es el hijo menor rockero y despistado, y no se limita a cumplir sino que le da brillo propio a su trabajo.

Lo mismo podríamos decir de Mario Damer, en el papel que seguramente más cambió del original a la versión gualeguaychuense, y que Damer también cumple agregando detalles de su peculio.

Roberto Bussano es un gran actor, y aquí exhibe cómo se puede mutar un personaje secundario en destacado, merced a su talento actoral y dotes humanas.

Adriana Díaz también agrega dosis personales a su tía Dorothy, que hace “de taquito”, diríamos, como encogiendo un hombro…
Y los médicos cuelgan en la percha del vestuario su profesión y despliegan dotes auténticamente actorales; Joaquín Altuna está impecable en su criollo Benito, donde muestra sus dotes (desconocidas para quien escribe) de recitador; y Jorge Duboscq en su generoso/ambicioso Rubén.

Marta Riva hace dos papeles disímiles, y ambos con solvencia: tanto es la tontuela esposa de Jorge, cuanto la psiquiatra que desata la locura final.

EN SUMA…

En una palabra, lector, si llegó hasta acá: ¡reserve su entrada cuando se reponga esta “Farsa a la escocesa”!. Se lo aseguro: ILUSIONES no lo defraudará.
Teatro Vocacional

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