"La oración tiene que ser una dedicación"

“Para el discípulo de Jesús, la oración tiene que ser una dedicación”, así lo dijo monseñor Héctor Zordán, obispo de Gualeguaychú, durante la misa central en honor a Nuestra Señora del Rosario, patrona de la diócesis, en la tarde del domingo 7 de octubre.

Zordán se refería así a la lectura del día que narraba la escena de los apóstoles y María unidos en oración luego de la ascensión de Jesús al cielo. “Me llama profundamente la atención la expresión que utiliza el autor de los Hechos de los Apóstoles para decir que rezaban cuando se reunían… Dice: “se dedicaban a la oración”, dijo el obispo y más adelante agregó: “seguro que lo experimentaban como una exigencia; era un compromiso con Dios y con la comunidad reunida; lo hacían ordenadamente; nadie faltaba a la cita porque era una cuestión seria”.

Por eso exclamó: “¡Esto tiene que ser la oración para el discípulo de Jesús! También para el discípulo de este comienzo del siglo XXI. Tiene que ser una dedicación; algo a lo que nos dediquemos… Tendríamos que poder llegar a decir: Yo me dedico a tal cosa (tal profesión o trabajo), y también me dedico a la oración, porque soy discípulo de Jesús”.

Ante una multitud que caminó por las calles de la ciudad detrás de la imagen histórica y que luego participó de la misa colmando la catedral, Mons. Zordán recordó también una frase del Papa Francisco: “Yo no creo en la santidad sin oración”. “Una frase lapidaria –dijo- que, por lo menos a mí, me llama la atención. Y lo dice porque nos enseña que el santo de carne y huesos es el que está habitualmente abierto a la trascendencia; o sea el que tiene el corazón abierto a Dios y como orientado hacia Él”. “Ahora bien, para poder vivir de esa manera, hacen falta momentos dedicados sólo a Dios, en soledad con Él.”

“¿Cómo rezar…?”, se preguntó Zordán para comenzar una descripción de diferentes formas de oración personal y comunitaria. “En definitiva, la oración debe ser la marca distintiva del discípulo si quiere caminar en la santidad. Debe ser su “dedicación”, como lo era para María, los apóstoles y los primeros discípulos”, reiteró. Por eso pidió al concluir su homilía: “Que hoy el Señor nos dé esta gracia, la de redescubrir la necesidad de la oración en nuestra vida de discípulos; que se haga carne en nosotros esta necesidad; y que Él nos facilite el camino para también nosotros “dedicarnos” a la oración.

Concelebraron dos obispos eméritos que residen en la ciudad: Mons. Ricardo Faifer y Mons. Luis Eichhorn, como así también numerosos sacerdotes.

La Virgen del Rosario es patrona de Gualeguaychú desde 1780, cuando el obispo Malvar y Pinto creó la parroquia local y la puso bajo su advocación. Ese patronazgo se extendió a toda la diócesis al ser creada en 1957, conformada por los departamentos Gualeguaychú, Islas, Uruguay, Gualeguay, Victoria y Tala.

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