La comedia que se representará los viernes de lo que resta de enero y febrero, en el cómodo salón de la Cooperativa Eléctrica, se titula “Cuánto es mucho para mamá”, y asoma como el primer golazo del teatro local en la temporada 2018.

DE QUÉ SE TRATA

La dramaturga Clara Arich es más conocida por sus textos dramáticos que por la comedia. Pero en este trabajo destila un humor corrosivo, basado en el costumbrismo tan caro a la ficción argentina, con toques de delirio.

El velorio de una madre (seguramente suicida, además) da motivo a la irrupción de personajes bien delineados, casi maquetas de gente real con la que convivimos a diario.

Claro que bajo la urdimbre costumbrista cómica, subyace un claro retrato de una de las características de la humanidad: la avaricia.

Así, los corderos que aparentan ser los personajes, se develarán progresivamente como los lobos que son. Con una excepción, hay que decirlo.

OTRO GRAN TRABAJO DE DICKY, BIEN RODEADO

A esta altura nadie puede dudar que Ricardo Dargain es el más popular actor gualeguaychuense. Popularidad forjada con una tarea paciente, de años de labor cotidiana buscando la perfección. Y tratando de aunar lo popular con la calidad, en todo lo que lo rodea y hace al espectáculo total.

Aquí ratifica sus dotes actorales, incluyendo una bienvenida capacidad de improvisación con sus propios bocadillos, adaptados a la personalidad de la que interpreta. Es que otra vez Dicky sale caminando en tacos altos (¿cómo hace para que salga tan bien?, decía una señora a mi izquierda. Son años de trabajo, tenía ganas de contestarle. Es que ¡hay que caminar en tacos agujas!, los tipos como uno habituados a las zapatillas cómodas.

Pero además de sus dotes histriónicas, Dicky vuelve a exhibir su sentido integral del espectáculo, que se luce en los vestuarios, la escenografía, la iluminación. Dentro de lo modesto que es casi todo el teatro gualeguaychuense, Dicky pone sus conocimientos al servicio del espectáculo. Y así salen como salen sus presentaciones: brillantes.

EL ELENCO

Como es de suponer, Dicky tiene una aparición constante en escena; su personaje se lo exige.

Pero no es el único: Ricardo Villani, como su hermano, también tiene un trabajo en toda la obra, que sostiene con legítimos recursos teatrales, componiendo un personaje muy creíble.

https://www.facebook.com/dargain.dicky/videos/10214940876733220/

El otro varoncito es Germán Farabello, que demuestra (¡otra vez!) que para un gran artista no hay papeles chicos; en su caso, el rol de masajista personal de la finada tiene importancia en la resolución de la trama.

Las dos chicas tienen papeles lucidos: María Silvia LaRosa compone con solvencia a su amiga (y algo más) de la finada. Y Maria del Valle Strada, que lidia con el que quizás sea el más difícil rol, sale airosa del desafío, sacando partido de su personaje sin caer en la caricatura grotesca.

OTRO ACIERTO DE DICKY

Cuando pude ver la obra, en su segunda función, no sentí el peso de los 42 peldaños de la escalera de la Cooperativa. Es que todos los espectadores salimos aliviados de las tensiones diarias. Por eso, y por todo lo bueno que se brinda, es una obra que no puede dejar de verse por el pueblo gualeguaychuense. Un excelente trabajo, a precios populares realmente, y gratis para quienes vayan a la Cooperativa a buscar su entrada, munidos del pago del último recibo de la luz.

Un detalle más: la autora tiene la misma edad que Dicky: treintipico. Quizá otro signo de empatía entre creadora e intérprete.
Teatro local

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