La última testigo de la jornada, puso primera y avanzó en el sentido que venía delineando la Defensa Técnica de Nahir Galarza: la violencia de género que presuntamente le infligía Fernando Pastorizzo y su involuntariedad al momento de asesinarlo.

La Licenciada en Psicología Alicia Yolanda Paday, convocada como perito por parte de la Defensa Técnica de Galarza, fue quién incorporó nuevos elementos referidos a la personalidad de Nahir, su estado de salud mental y el vínculo violento que la unía al joven asesinado el 29 de diciembre pasado.

“Elaboré un informe basándome en una selección de pruebas”, explicó al Tribunal. “Primero realicé una prueba de evaluación cualitativa, utilizando el método de Millon, el cual es infalible para evitar mentira y ocultamiento. Se trata de un cuestionario de 600 preguntas. La aceptación de la prueba fue alta. Ella no mintió ni ocultó nada”, explicó la mujer.

Mecanismos de defensa

Según Paday, “Nahir presenta una orientación en su conducta manifiesta que la protege de la angustia. Aparece como extraña, fría, excéntrica, distante, sería, favoreciendo incluso a la fantasía que hay sobre ella”.

Y prosiguió: “Cuando un sujeto tiene huellas de un largo sufrimiento, se muestra como el afuera lo quiere ver, con un bajo nivel de energía, pasivo, distante, retraído, como ocurre con el caso de Nahir”.

Sobre otro de los test que utilizó, y al que se refirió como “El hombre bajo la lluvia”, Paday explicó que se trataba de evaluar diferentes aspectos de la joven a través de una serie de dibujos: El trazo de Galarza indica “el bajo nivel de energía, el desgano que ella tiene”. Es “un trazo suave, propio de una persona con rasgos tendientes a una depresión. El dibujo está en el centro de la hoja. Generalmente los criminales lo hacen pequeño y en la parte superior derecha de la hoja, este no es el caso. Y tampoco hay un trazo fuerte ni enérgico que de la sensación de una persona violenta”, remarcó.

Y continuó: “El sexo indiscriminado y la poca alimentación son patrones de depresión, de autoaniquilación y autodestrucción. Ella se pone en un lugar que la vuelve susceptible a la violencia del otro”.


Nahir y su obsesión

“La compulsión de mostrarse perfecta ante el otro, es un signo clave. Trata de demostrar que ella no necesita nada. No demuestra nada por falta de confianza en el otro; es una forma de decir “no quiero sufrir más” y de reprimir sus deseos”, remarcó la psicóloga a la vez que señaló que Galarza posee “falta de autonomía y mucha presión parental a ser perfecta. Es perfeccionista, pulcra, prolija. Obsesionada por esto”.

Sobre los rasgos de su personalidad, dijo que “hay algunos más patológicos que otros”, pero que no reúne las condiciones para un trastorno definido, ya que “con apenas 19 años, recién se están definiendo estas cuestiones”.

Por otra parte, afirmó que “existe conexión de estos rasgos con la cercanía a un trastorno esquizotípico. Es probable que los haya tenido breves brotes psicóticos, por los mecanismos defensivos que establece Nahir, más vinculados con los psicótico que con lo neurótico. Esto se debe a un deterioro de su personalidad, a hechos traumáticos que probablemente vienen desde la infancia”.

La huella de la violencia, según la Defensa

“Ella relató hechos de violencia sufridos con Fernando, que él alentaba hechos de violencia y descalificación hacia ella. No eran pareja, tenían un vínculo subjetivo patológico, integraban un círculo de violencia que se pudo haber dado entre ellos”, sostuvo a la vez que resaltó: “Nahir tiene todas las características de una víctima de violencia de género, No puedo decir que por parte de Fernando. Pero tiene todos los indicadores”.

“Dudo que no haya sido abusada sexualmente. Me contó que se inició sexualmente con Fernando, le pregunté al respecto y no quiso hablar. No puede confiar. Se está defendiendo todo el tiempo”, dijo contradiciéndose con el informe que daba cuenta de una Nahir que “se mostró abierta y reveladora” al intercambio con la profesional.

“La baja tolerancia a la frustración Nahir es un claro mensaje: “no puedo sufrir más”. No tolera sufrir más. Si continúa expuesta a una situación de violencia puede haberuna desestructuración del tipo psicótico, porque es obviamente muy sensible. No quiere sufrir más”, insistió la perito.
“Ella me dijo que no le iban a creer. Estoy segura que fue víctima de violencia psicológica, sexual y verbal. Los insultos y la descalificación, también son violencia”, dijo a la vez que destacó que “probablemente esté mejor presa, ya que no ha recibido violencia donde está, la han tratado muy bien en la comisaría”.

“La obsesión con los gérmenes, la compulsión, el sexo indiscriminado, por ejemplo, es una manera de repetir un trauma no elaborado. Tenía relaciones sexuales descontroladas, a modo de autoflagelación. Me dijo que tiene un tatuaje, lo cual interpreto como claro signo de alguien que quiere infringirse dolor. Y como todos sabemos las mujeres abusadas y golpeadas tienden a sentirse culpables”, disparó Paday.

“Nahir, es la típica mujer que recibe violencia. Ella creía que lo podía manejar. Violencia sistemática y fuerte. Mucha violencia verbal y descalificación que seguramente comenzó a naturalizar”, continuó.

La dependencia emocional de Nahir con Fernando

“Había un compromiso simbólico por parte de Nahir con Fernando. Fue su primera pareja sexual, pero no eran novios”, dijo a la vez que aclaró “lo que había era dependencia afectiva de Nahir hacia Fernando. Cada tanto se llamaban y tenían sexo. Había un vínculo simbólico, afectivo. En el que sentía la obligación de cuidarlo, de protegerlo”.

“Esta tendencia a proteger y depender era producto de su personalidad, pero no eran pareja. Habían sido novios al principio, por unos cuatro o cinco meses y hace cuatro años que se conocen”, respondió ante un cuestionamiento de la Fiscalía.

“Las personas cuando habitan un círculo de violencia ocultan la situación, la dependencia afectiva, es muy probable que ella haya ocultado lo que ocurría para que no le impidieran dejar de verlo, pero no había compromiso afectivo, había dependencia".

Respecto a los “frecuentes pero reversibles episodios psicóticos" que consignó en su informe, ejemplificó: “el día del hecho. Me lo dijo ella con mucha vergüenza a que yo creyera que estaba loca”.

“Ella estaba al límite del desborde emocional, si venía con tanta tensión, este bajo nivel de energía, con miedo –volvió a contradecirse- creo que fue un accidente”, concluyó.

El Ministerio Público Fiscal, junto a las Querellas que representan a los padres del joven asesinado el pasado 29 de diciembre, cuestionaron fuertemente los métodos a través de los cuales la perito infirió las conclusiones vertidas en su testimonio, señalaron sus contradicción, la acorralaron buscando definiciones técnicas y académicas, contradicciones, pero la mujer se mantuvo indubitable.

En cuanto a la etapa de las pericias psicológicas, la conclusión de las consultoras de la Defensa Técnica, como así también de la Querella que representa a Silvia Mantegazza –madre de Fernando-, las cuales están previstas para el próximo lunes.

Hoy, en el recinto, no estuvo la versión de Nahir que mira desafiante al periodismo que busca una foto. No estuvo la joven de las plataformas blancas y del cabello suelto que cubre su rostro; la que puede explotar ante la mención de un video íntimo o gritarle “mentirosa” a la madre de su ex novio en pleno juicio. Hoy supimos de otra Nahir.
Caso Fernando Pastorizzo

¿Qué opinas? Dejanos tu comentario sobre esta nota

Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

Comentarios ()

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

¿Deseas denunciar este comentario?

No Si
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]