Paola Robles Duarte

@paoanger

Polaroides del último viernes: 15 opiniones

Terminar el viernes me costó. Pero cuando logré irme a dormir con mis hijos –uno de cada lado- pude cerrar los ojos y dejar que todas esas impresiones que acopié durante el día, me atravesaran. Ahí fue que caí en la cuenta de que probablemente esa sensación de frustración, a la que muy de a ratos se le abre una ventana de esperanza, esa impotencia ante un debate de microclimas fundamentalistas -aunque poco fundamentados- y construidos en las redes sociales a medida de nuestras carencias, de los silencios cómplices y de los gritos sobreactuados, tan aturdida como interpelada por infinidad de cuestiones contradictorias, seguramente también era algo que compartía con mis colegas en la ciudad y en otras partes de la provincia luego de cubrir diferentes situaciones vinculadas es esta certeza inaguantable: llevamos un mes sin Santiago Maldonado.

Al otro día, escribí un mensaje: “Quiero hacer nota con diferentes opiniones de periodistas de la provincia acerca de la cobertura de ayer (viernes). En un párrafo o en un audio de WhatsApp: ¿Con qué impresión terminaste la jornada de ayer?”.
La pregunta parecía simple, pero no sé si lo era. No porque creyera que no estaba clara la cuestión de fondo –la desaparición de Santiago- sino porque si bien nuestro trabajo está estrechamente vinculado a la palabra, a veces la relación entre aquello que percibimos y aquello que logramos descifrar o decir, no es proporcional. A excepción de un par de colegas que no lo hicieron o que tuvieron complicaciones para escribir, la mayoría de los periodistas a los que consulté, amablemente me respondieron.

En esto consiste la propuesta de este texto: 15 opiniones. 15 puntos de vista de periodistas con diversos recorridos, con miradas diferentes, ni mejores ni peores; algunos amigos, otros sólo conocidos, todos ellos merecedores de mi respeto y agradecimiento. 14 opiniones a las que se suma la mía al final, la número 15.
“Déjà vu”


Ante el pedido, Petty Schaff periodista de Máxima Gualeguaychú, fue breve y contundente: “Terminé la jornada con impotencia. Con un déjà vu. Últimamente todas las marchas en legítimos reclamos, son atravesadas por mezquinos intereses partidarios y culminadas por la barbarie”.

Nahuel Maciel, periodista del diario El Argentino de Gualeguaychú, también recurrió al término “Déjà vu”, aunque recuperando otros aspectos sobre lo acontecido: “Se define al término francés “Déjà vu” como algo “ya visto” o “ya vivido”. Esa es mi primera impresión al cubrir la manifestación en plaza San Martín, cuando la comunidad interpeló con la pregunta: ¿Dónde está Santiago Maldonado?, el joven que es buscado bajo la figura de desaparecido forzado, es decir, desaparecido por el Estado. Y esa sensación de “ya vivido” tiene una memoria clara y precisa especialmente cuando se coreó: “Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables” y que está vinculado a la intensa época donde había que afianzar los Derechos Humanos, luego del genocidio de la dictadura cívico militar que dejó treinta mil desaparecidos. Así, la sensación de lo “ya vivido” remitió a sentir algo que había experimentado con anterioridad, pero que en realidad era novedoso: el primer desaparecido forzado de la democracia. Y junto con esta sensación también experimenté cierto miedo por lo que pudo haber ocurrido con Maldonado a raíz de la falta de respuestas o las abundantes “respuestas mentirosas” por parte del Estado. Y en medio de la multitud también percibí cierta esperanza, porque siempre y en toda época y lugar es necesario ponerle un límite a la violencia estatal”.

Sobre la movilización en plaza San Martín, también brindó su opinión Juan Schroll, periodista y director de Radio Nacional Gualeguaychú: “Me pareció una marcha pacífica, importante en número, con los conceptos firmes, sin destemplanzas. Hasta con momentos de ternura por la música y la poesía del final”.


La agenda que no es propia


Santiago García, periodista del diario El Pregón de Gualeguay y de la Revista Río Bravo, profundizó sobre las discusiones abiertas: “Creo que hay un problema en nuestro país, muy grosso, que tiene que ver con esta idea de los k y los anti k. Que a la vez es un debate absolutamente vacío, que no conduce a nada; que es una discusión estéril que nos hace mal como país. La grieta nos destruye, porque corrió de la agenda lo fundamental. Creo que ante la desaparición de una persona, la discusión de la deuda externa o la propiedad de la tierra en las manos de quienes la quieren trabajar, no hay nada más importante. Nadie puede decirme que hacer. Sé dónde tengo que estar ante la desaparición de una persona, como claramente sé dónde tengo que estar cuando reprimen a gente que está reclamando tierra para trabajar y sé dónde tengo que estar cuando un gobierno x endeuda al país, o “desendeuda” para seguir pagando, o paga deuda externa sin investigar. Sé dónde tengo que estar en esos casos. Y lamento mucho que la gente se deje influenciar por una agenda que no le es propia. Acá –Gualeguay- compartían fotos sobre lo que pasó en Buenos Aires cuando acá no pasó nada. El reclamo se vivió con absoluta tranquilidad. La gente que no fue no lo hizo porque no quiso hacerlo. Por otra parte el discurso del kirchnerismo me parece playo, porque tiene serlo ya que son parte de la represión y la desaparición de personas de los últimos años. De todas maneras, me parece alentador que haya marchado en nuestra ciudad mucha más gente que en la marcha del 2x1 en la que participó muy poca gente”.


“Un mensaje claro a todas las fuerzas políticas”


Diego Martinez Garbino, periodista de Radio Nacional Gualeguaychú, escribió: “Creo que es sumamente importante la movilización de la comunidad de nuestra ciudad (Gualeguaychú) como ejercicio de voz y de acción ante la prolongada desaparición de Santiago Maldonado. En mi rol de comunicador, entiendo que el mensaje de los ciudadanos movilizados va dirigido, primordialmente, al Estado para que utilice todas las herramientas necesarias y así dar con su paradero. La marcha lleva, además, un mensaje claro a todas las fuerzas políticas: acerca de que no queremos un desaparecido más en democracia”.

Y cerró: “Lamentablemente, la acción no contó con el acompañamiento masivo de la ciudad y aquí es donde la insólita grieta que corroe a la sociedad hizo su tarea. Sería bueno que quienes tenían intención de asistir pero no lo hicieron porque no se sintieron convocados por los organizadores –y sé que no son pocos- busquen la forma de expresarlo. Santiago no puede esperar, nosotros y nuestros hijos tampoco”.



Desde Paraná, cuatro miradas sobre la marcha del viernes


Luz Alcain, periodista de El Diario de Paraná y Página Política, destacó: “La experiencia fue muy interesante. Hubo buena convivencia entre sectores políticos bien distintos. Y es importante, me parece, que se haya hecho presente la gente que fue por su cuenta y buscó su lugar en la columna. Muy bueno el saldo de la convocatoria en Paraná”.

Por su parte Silvina Ríos, periodista de LT14 y secretaria gremial SETPyC y pro gremial de Fatpren, contó: “En Paraná reclamamos por la aparición con vida de Santiago Maldonado, militantes y gente común nos mezclamos, saltamos y gritamos tratando de hacernos escuchar. Queremos saber dónde está Santiago, qué pasó con él, saber si la Gendarmería o alguna fuerza del Estado tuvo algo que ver con su desaparición. Queremos que el Gobierno nacional se ponga al frente, que dé la cara y se haga responsable de lo que pasó. Queremos que la Justicia investigue y aparte a quien haya que apartar para no enturbiar más la situación. Personalmente, he marchado y protestado por causas propias y ajenas pero éste reclamo fue diferente y nos hace pensar y reflexionar seriamente sobre los tiempos en los que estamos viviendo. Ojalá Santiago aparezca con vida rápidamente, pero queda claro que el pueblo está en la calle y no nos van a callar, ni amedrentar, el miedo hoy no sirve, ni asusta”.

Santiago Mac Yntyre, periodista de AIM Digital y Revista Río Bravo, sumó: “Refiriéndome desde lo que se vivió en Paraná, más allá de los diferentes sectores políticos y autoconvocados que estuvieron en la marcha -la cual fue masiva- hubo una preocupación y un reclamo genuino por la aparición con vida de Santiago Maldonado, fundamentalmente por lo que significa una desaparición en plena democracia y en un contexto de represión por parte de una de las fuerzas de seguridad. En ese sentido me parece que muchas de las cosas que se dijeron y que se han pretendido instalar desde los grandes medios de comunicación respecto al uso que le pueden llegar a dar el reclamo algunos sectores políticos, por lo menos en Paraná –donde participaron sectores del kirchnerismo, de la izquierda, peronistas y no peronistas, anarquistas, etc, todas las ideologías y corrientes políticas imaginables junto a sectores autoconvocados- estuvieron muy claras las consignas que se centraron precisamente en eso, en reclamar la aparición con vida de Santiago y en quienes son los responsables”.



Ricardo Leguizamón, periodista de El Diario de Paraná y de Entre Ríos Ahora, opinó: “Me llamaron la atención dos cosas: lo impresionante de la marcha, muchísima gente, muchas organizaciones políticas y sociales; creo que se trata de la movilización de mayor importancia de las últimas que se han dado en la ciudad. Lo otro que me llamó la atención es la ausencia notoria de dirigentes políticos de primera línea, oficialistas y opositores. Me parece que estamos saturados de corrección política, y unos no van porque la marcha era de la "oposición", los otros no van para que no se diga que se hace aprovechamiento político de la marcha. El reclamo es por la desaparición de una persona en democracia, no la primera, pero sí una más. Valoro muchísimo de qué modo se desarrolló la marcha, sin perder de vista el eje central, denunciar a una fuerza de seguridad, como Gendarmería, y después , y principalmente, reclamar la aparición de Santiago Maldonado. Prueba de ello fueron quienes leyeron el documento final consensuado por las distintas organizaciones: María Luz Piérola, ex detenida durante la última dictadura, e Isabel Basualdo, mamá de Martín Basualdo, uno de los primeros desaparecidos de la democracia entrerriana”.
La utilización del reclamo


Javier Vilaboa, del semanario de Urdinarrain La Región, manifestó: “La utilización política, las verdades a media, como los permanentes traspiés del gobierno, contrastan con lo sucedido el viernes 1 de septiembre: Una multitudinaria marcha en Capital Federal, replicada en todo el país, expresando lo que la mayoría queremos saber: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Los medios responden a intereses y sus trabajadores se sienten más o menos cómodos con la línea editorial, pero en un punto todos coincidieron: Fue una marcha pacífica con un reclamo genuino y así lo reflejaron la BBC, El País, El Mundo, NYTimes, AP, AFP, ANSA, EFE, entre otros. Desde que ocurrieron los incidentes protagonizados por una minoría violenta ya sabíamos que iban a elegir para titular Clarín y La Nación”.

Pablo Lescano, periodista de Radio La Red de Paraná, señaló: “Por suerte todavía las acciones colectivas tienen la virtud de terminar con polémicas estériles. Una familia, sin ser la única, tiene una silla vacía en casa, una angustia, una infinidad de preguntas y una esperanza. Por eso la gente salió a la calle, para aguantar un poco entre todos el dolor de no saber dónde está. Con la ilusión de que la historia no sé repita”.


Gonzalo Nuñez, de Entre Ríos Ahora, también me contó de sus impresiones al final del viernes: “Pésimas. Me confirma que un grupo no quiere que aparezca Maldonado, porque se asegura el choque con Macri. Me pareció que los incidentes en Buenos Aires, que se reproducen hasta el hartazgo, joden mucho. Ahí están “los pelotudos de Quebracho, los anarcos y loquitos” que creen que van a rebelar al pueblo con una causa así. Me cayó mal. Venía discutiendo en casa sobre el caso Maldonado, rodeado de “macristas” que dicen que es un invento para voltear al Gobierno Nacional. Y todo eso les vino al pelo. Eso me genera bronca. Para mi está claro que el reclamo no pertenece a ningún partido o fracción política, pero los incidentes muestran que las causas justas pueden ser empañadas por grupúsculos de imbéciles, como así también por la ausencia de aquellos que no marcharon por pensar que es una movida kirchnerista para corroer al Gobierno”.


Por su parte, el periodista Norman Robson de Gualeguay 21, escribió: “Entre miedos, lamentos y recuerdos, la jornada de ayer despertó en quienes contamos con alguna que otra cana, y recordamos bien el pasado, varias sensaciones, muchas de ellas para nada gratas. Antes de abordar esto, debo destacar dos cosas: Mi respeto al legítimo derecho de una sociedad al reclamo por la desaparición de uno de sus ciudadanos, y la insólita realidad de que, en pleno siglo XXI, puedan desaparecer una persona y un avión por semanas sin que sepamos que pasó. De este modo, yendo al grano, lo primero que me dejó lo de ayer es tristeza, porque lo que debería haber sido un reclamo social fue un violento acto político en el marco de una campaña eleccionaria. En el mismo sentido, también despertó mi indignación la hipocresía y el oportunismo de los referentes, más interesados en lo particular que en el ciudadano ausente. De la misma manera, me horrorizó la persistencia de estos residuos fundamentalistas, muchos jóvenes y desocupados, moralmente excluidos, convencidos de que un país se hace con cantitos y pintadas, y no trabajando. Por otro lado, a la hora de analizar sus secuelas, este acto político me recordó aquel ataúd en llamas de Herminio Iglesias, el cual le costó al peronismo las elecciones del 83. Pero lo peor fue que me dejó mucho miedo, pues la intolerancia violenta exhibida ayer revivió recuerdos de aquellos "mocosos imberbes" del 73, quienes lideraron el período democrático más sangriento de nuestra historia. La sola emulación hoy de aquello me erizó la piel. Por último, si bien la dimensión del acto demuestra el ocaso de esta propuesta política, me dejó algunas escalofriantes inquietudes: ¿Cómo reaccionarán estos sectores frente a su ocaso?, ¿optarán realmente por una salida civilizada o buscarán corresponder a sus violentas amenazas?
“Dos marchas dentro de una misma marcha”

Jorge Riani, periodista de El Diario de Paraná, Análisis Digital y también corresponsal del diario La Nación en Entre Ríos, recibió mi mensaje mientras manejaba. Detuvo su auto, y en un audio de WhatsApp, compartió su mirada sobre la jornada: “Estuve cubriendo la marcha de Paraná. En principio diría que me pareció una marcha multitudinaria para lo que es la costumbre paranaense o la desmovilización paranaense. Afortunadamente hubo mucha gente, esto es muy saludable y habla de un despertar de la conciencia cívica para manifestarse frente a los grandes temas que deberían ocupar la vida nacional. Me encontré con mi hija; si bien sabía que mi hija participa activamente de distintas manifestaciones cívicas y políticas, no desde el punto de vista partidario pero sí desde el punto de vista cívico”.

“Lo digo porque ahí hay una especie de alegoría; desde el punto de vista de que uno ve que otra generación –encontré también a mis sobrinos- participa espontáneamente y se sensibiliza espontáneamente y solidariamente frente a los temas como los que constituye este gran drama que es la desaparición de Santiago Maldonado. Eso existe. Eso es bueno. Pero por otro lado, creo que también está la visión -porque es inevitable que esto ocurra- de un sector miserable que se vincula con el peronismo, por supuesto que no digo que todo el peronismo. Pero había también dirigentes peronistas que estaban manifestándose; y, yo estoy convencido, de que su interés es precisamente que Santiago Maldonado no aparezca”.

“Quiero decir con esto que hay dos marchas dentro de una misma marcha. Por una lado una marcha genuina, auténtica, sincera, solidaria, cívica, y hay otra marcha que es de un sector miserable que nunca ha tenido -aun detentando el poder como lo hicieron aquí en la provincia- el más mínimo interés por las cuestiones de los derechos humanos, y en todo caso lo comenzaron a tener cuando convirtieron los derechos humanos en “una ficción orientadora” como diría el historiador norteamericano Nicolás Shumway sobre aquellas mentiras que se inventan como para justificar o decir que estamos o que vamos en tal dirección. Podemos decir que el kirchnerismo tiene el mérito de movilizar en ese sentido, más allá de que en el laboratorio kirchnerista muchos de estos temas se refieran a un interés puntual político-partidario o sectorial. Frente a esto algunas cosas son verdaderamente graves”.

“Creo que el Gobierno Nacional tiene que empeñarse en lo único en términos políticos que debería interesarle en este momento, que es encontrar a Santiago Maldonado. Y hacer oído sordo en todo caso a esos sectores que buscan deslegitimar al gobierno; sectores que deberían estar dando otro tipo de explicaciones, por ejemplo, el viernes vi en la manifestación al diputado Pedro Baez -este personaje que fue una especie de Goebbels del gobierno de Sergio Urribarri que hoy tiene que dar cuenta a la Justicia por presuntos delitos- y que manosean o malversan cuestiones fundamentales que en este caso se refieren a los derechos humanos. Estamos hablando de aquel personaje que hacía negocios con la gigantografía de los desaparecidos. Esto más que alegoría es de una repugnancia pura, lisa y llana. Así que vi dos manifestaciones: aquella genuina de los chicos que iban con sus carteles hechizos, con sus reproducciones del rostro de Santiago Maldonado. Los miraba y pensaba que es bueno que esto exista, porque recuerdo que en la década del 90 cuando hicieron desaparecer a Gómez y Basualdo en el gobierno peronista de Mario Moine -yo era ya periodista político de El Diario de Paraná, un diario que no era este diario que hoy también manejan, sino aquel otro diario profesionalizado, el de Guillermo Alfieri- en ese diario me tocó trabajar el tema de Gómez y Basualdo y nos involucrábamos mucho más de lo periodístico, éramos un puñadito de personas; reconozco a Isabel Basualdo –aunque seguramente me estaré olvidando a alguno-, la mamá de uno de los chicos desaparecidos. Me acuerdo que se hizo una marcha, hacía frío, y ante la indiferencia general, un puñadito marchamos al frente de la Casa de Gobierno donde nos atendió el entonces ministro de gobierno Hermo Pesutto –que era uno de los que insistía con teorías que el tiempo se encargó de decir que eran operaciones de distracción del poder político, mucho pescado podrido como se decía en la jerga, porque lo que se quería mostrar era otra realidad. Hoy sabemos que Gómez y Basualdo están desaparecidos por la policía de Entre Ríos que manejaba el gobierno peronista de Mario Moine con su aliado Jorge Busti y un personaje menor en ese momento que después fue el caudillo: Sergio Urribarri. Todo ese caudillaje que nunca demostró genuino interés por los derechos humanos, ahora está reclamando por Santiago Maldonado. Insisto en que eso es lo que hay que separar de la genuina manifestación y enérgico reclamo de muchos otros argentinos para que este país ponga definitivamente punto final a este método desde el poder de hacer desaparecer gente”, cerró.


La verdadera grieta


Al final, mi instantánea: "Marché. Transmití en vivo la manifestación, hice entrevistas, grabé el documento único de Madres de Plaza de Mayo Gualeguaychú, saqué fotos, pero sobre todo, marché. Lo hice porque la desaparición de Santiago Maldonado es inadmisible. Marché, porque también lo hice pidiendo la aparición con vida de Fernanda Aguirre, de Marita Verón y de Jorge Julio López, como probablemente no lo hayan hecho muchos de los que juegan al “truco de desaparecidos” en las redes sociales, y de los cuales espero que un día marchen, sin importar quien esté en el gobierno. Marché –al igual que otros tantos vecinos- porque sé que los dolores por los crímenes y las más de 200 desapariciones (según datos estadísticos de la CORREPI) de estos 34 años de democracia, son incomparables e irreparables, pero aun a sabiendas de esto merecen respuesta y compromiso ciudadano, para que el Estado no pueda matar ni desaparecer argentinos, sea cual sea el gobierno, sea cual sea el gerente de turno, sea cual sea el que construya en ese momento el relato".

"Marché aun cuando sentí una profunda bronca al escuchar en el documento único que “Santiago Maldonado era el primer militante desaparecido en democracia”, como si hiciera falta ocultar para repudiar la desaparición de Santiago, como si por ejemplo Jorge Julio López –olvidado en otros documentos por organismos de derechos humanos locales- desaparecido dos veces –la primera durante la dictadura y la segunda mientras atestiguaba en el juicio contra el represor Etchecolaz- no mereciera el respeto y la dignidad de ser reconocido mientras no podemos olvidar aquel “papel del horror” en su mano, mientras todavía la estructura represiva de la dictadura “nos cuida” y “nos desaparece” en plena democracia, con este gobierno, pero también durante y después de 12 años de kirchnerismo. Marché sabiendo que la realidad es lo suficientemente compleja como para no caer en el simplismo berreta de cantar que Macri es la dictadura".

"Marché por que la víctima no elige a quienes van hacer de su foto una bandera. Marché porque espero que el Gobierno Nacional me diga dónde está este argentino desaparecido, en vez de contarme la novela de lo que ven los camioneros en las rutas de Entre Ríos. Marché porque tengo hijos que tienen que aprender que a la democracia no se la defiende solo votando sino comprometiéndonos con la construcción cotidiana de una sociedad más solidaria. Marché porque no quiero que mis hijos, mis amigos, mis vecinos sean este abrazo de Santiago que hace un mes que no vuelve. Porque el viernes a la noche me acosté con ellos –uno en cada brazo- sentí el perfume a vainilla de Ana, escuché en la oscuridad los ronquidos de Manuel, y no puedo evitar aferrarme a la esperanza de que nadie pueda arrancarlos de mi abrazo por cómo piensan, sienten, o eligen vivir".

"Marché porque no podemos admitir menos que lo que constitucionalmente nos ampara. Marché porque Santiago Maldonado está desaparecido, y le exijo al Estado que lo encuentre y lo restituya con vida a su familia. Marché porque la verdadera grieta es la que traza de humanidad los territorios hostiles conquistados por gobiernos que utilizan nuestros odios y amores para construir poder. Marché porque la verdad no es una cuestión de fe, sino de hechos. Marché y no por eso soy vándala ni violenta. Marché pese al ruido para aturdirnos, a la sarasa para entretenernos discutiendo lo que no es importante. Marché porque no le entrego a ningún sector ni a ningún partido el ejercicio de mi derecho a marchar".

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