Pasaron algunos días desde que una mujer ingresó -con pasos cortos y nerviosos- a la sala donde se llevó a cabo la quinta audiencia en el marco del juicio oral y público por el femicidio de Susana Villarruel.

Antes de sentarse frente al Tribunal para comenzar a hablar; miró a su hijo que, esposado y con gesto inerte, cada tanto se tomaba la cabeza con las dos manos conforme avanzaba el relato de la mujer.

Fue la octava en comparecer aquella mañana. Podría haberse abstenido de declarar, pero eligió hacerlo. Como también eligió, luego del femicidio de Susana, radicar una denuncia formal contra Ortíz -ante el Ministerio Público Fiscal- por los hechos que reveló al Tribunal aquel día.

Comenzó preguntando la Fiscalía: si conocía a Ortíz y a Susana, si había parentesco con alguno de los dos, etc y fue entonces que para la audiencia cobró sentido ese minuto suspendido en el aire, cuando la mujer miró a su hijo antes de sentarse dándole la espalda.

Empezó a mencionar aspectos de la personalidad del único imputado por el femicidio de Susana Villarruel. Dijo que siempre fue tranquilo, salvo cuando reaccionaba con violencia, con "golpes de puño si era necesario", ante alguna "provocación".

Inmediatamente surgió la pregunta sobre lo que aparece como un elemento profundamente conectado con la causa: La denuncia que la mujer radicó luego de fallecida Susana, y que replicó con su voz -por momentos temblorosa- ante toda la sala: "Él intentó matarme".


Afuera, sentada en un banco

"Él vino a mi casa el 18 de enero de éste año. Era de tarde. No lo veía desde diciembre, porque estaba yendo muy esporádicamente a visitarme. Yo tenía contacto con mis nietos porque iba continuamente a su casa en el barrio Toto Irigoyen", comenzó a contar a R2820 Beatríz Espíndola (57), madre de Ramón De la Cruz Ortíz, único imputado por el femicidio de la vecina Susana Villarruel.

Sentada en el borde de un banco de Tribunales, contó acerca de cómo quiso encender algunas alertas: "Yo hablaba siempre con Su. Después que él me hizo esto le escribí y le conté, pero ella no me creyó, y me bloqueó de todos lados. Ahí perdí el contacto con mis nietos, porque me tuve que ir de mi casa por el pánico".

Y volvimos a lo acontecido aquel día de verano, a comienzos de éste año: "Cucho -como le dicen sus allegados- vino a mi casa en Del Valle y concordia por la tarde. Estaba con otra persona, a la que no dejé pasar. Estábamos en la cocina cuando me pidió agua, me dí vuelta para servirle y me golpeó por detrás, provocándome una severa fractura de cráneo".

"Antes de que eso pasara le pregunté que andaba haciendo, lo notaba nervioso y entonces le dije que si le pasaba algo. El me contestó que no; que andaba buscando un carrito que tenía en casa para arreglar, lo cual me puso contenta porque pensé que iba a empezar a trabajar aunque sea en una changuita", agregó Beatríz.

"Mi marido no estaba en ese momento -él trabaja de 7 a 22 horas-; cuando el llegó se dio cuenta que faltaban dos LSD´s, dinero, documentos y tarjetas de crédito; tal vez alguna otra cosa más, como la tablet. Él me encontró en el piso y me llevó al médico, pero como en Gualeguaychú no hay neurocirujano que opere, me internaron en Concepción del Uruguay por un tiempo largo para operarme y después tratarme", relató.


Los recuerdos llegaron en febrero

"Después que me dieron el alta, mi marido me trajo a casa y fue ahí que me dio un ataque de pánico, y empecé a recordar lo que había ocurrido. Los recuerdos llegaron recién en febrero. No pude quedarme en esa casa. Me fui con mi marido a Larroque, y una noche mi hija me cuenta que la estaban buscando a Susana por todas partes. Primero sentí alivio, porque pensé que lo había dejado y que ya no iba a correr más peligro. No era un buen matrimonio, él era muy obsesivo con ella", reveló la madre de Ortíz.

"Después e recordar todo, me negué a denunciarlo por miedo, porque es mi hijo. Todavía le tengo miedo. En su momento pensaba en mis nietos podrían juzgarme después, no sé, estaba muy angustiada. Cuando se lo dije a Susana y ella no me creyó, no supe que hacer", soltó.

Dentro del recinto su testimonio sumó una voz más a aquellas que señalaron que Ortíz consumió estupefacientes en diferentes momentos de su vida, aunque Beatríz habló de una infancia feliz y de una juventud con amigos. Cuando muere un hermano de Ortíz ella se separa del padre del imputado, viene a Gualeguaychú, forma otra pareja y Ortíz la sigue.

"Fue mi hijo"

Al ser inquirida sobre si tiene alguna duda de que su hijo la atacó aquella tarde enero, fue taxativa: "Por la distancia, porque estábamos solos en la cocina, no tengo dudas: fue mi hijo".

Y sobre la autoría del femicidio de su ex nuera, manifestó: "Yo siento que fue él. Siento que él le hizo esto a Susana, después de lo que me hizo a mi, estoy convencida".

Sobre las secuelas de la lesión que padeció, enumeró: "Tengo el brazo derecho imposibilitado, me cuesta hablar, tengo una lesión en la médula que no puede operarse y tengo mucho temor, voy a ver un montón de profesionales".

"Lo tuve a los 18 años. Es mi hijo, por eso no denuncié antes lo que me hizo a mi. Pero quiero que hay justicia, que pague lo que hizo, no sólo por Susana y su familia, sino por las mismas criaturas. Quiero que esté adentro, pero Dios dirá. Quiero Justicia por Susana y por mis nietos" afirmó la mujer.

Por último, y en relación al hecho de haber comparecido ante el Tribunal señalando a su hijo como responsable del crimen de Susana, como así también de la agresión de la que fue víctima: "Siento una alivio por mis nietos, por declarar lo que yo viví. El será mi hijo pero hay que seguir".

Susana no le creyó a Beatríz, porque seguramente desde su maternidad de cuatro niños -y dos más de crianza- pensar que Ortíz había sido capaz de agredir a su madre poniendo en riesgo su vida, es algo difícil de procesar. Lo demás es historia conocida, e investigada por la Justicia: Susana Villarruel salió de su casa -ubicada en el barrio Toto Irigoyen- acompañada por su ex pareja -Ramón de la Cruz Ortíz- , quien alrededor de las 23 horas de aquel lunes 10 de julio radicó la denuncia por su desaparición declarando que la había visto por última vez ese mismo día en horas de la mañana en la parada de colectivo de Tropas e Irazusta. Dos días después el cuerpo de Susana fue encontrado sin vida en sendero aledaño al Arroyo El Cura.

Adelanto de veredicto

Al final de la séptima jornada, el Tribunal -integrado por los doctores Mauricio Derudi, los vocales Arturo Exequiel Dumón y el juez de Garantías y Transición N° 2, Guillermo Biré- confirmó que el próximo martes 21 de noviembre, a las 11.30 horas, tendrá lugar el adelanto de veredicto; mientras que el próximo 28 de noviembre, se dará lectura a los fundamentos de la sentencia.

Ese día los familiares de Susana Villarruel volverán a Tribunales a espera de un resultado favorable ante el reclamo que nació cuando cerca del arroyo El Cura, un cuerpo sin vida fue encontrado escondido entre ramas y hojarasca: Justicia para Susana.
Femicidio de Susana Villarruel Violencia de Género

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