Juan José Bahillo tiene como capital político el bajo perfil. El lugar que ostenta en el gabinete es el ideal para un hombre que tuvo a la actividad privada cerca durante buena parte de su vida, aunque luego se volcó de lleno a lo público.

Ocupó la mayoría de los cargos por el voto. Fue diputado provincial en dos ocasiones, diputado nacional y dos veces intendente de Gualeguaychú. Asumió el 10 de diciembre de 2019 como ministro de la Producción, una cartera que fue creada para él donde sumó allí Cultura y Turismo.

Es uno de los hombres de confianza de Gustavo Bordet y tiene las aspiraciones, obvias, de sucederlo. Convocó a un grupo de periodistas para charlar a agenda abierta.

El gualeguaychuense dejó una frase en el inicio del encuentro que le permitió luego ir zurciendo lo que fue su primer año de gestión en un contexto inesperado: “De pensar en crecimiento a pensar la subsistencia”.

Bahillo contó haber asumido en un clima de “expectativa en el sector productivo” auspiciado por el cambio del gobierno nacional. “No se hablaba de reactivación, pero ese cambio de expectativa era el primer paso que necesitábamos”, sostuvo y enseguida se metió de lleno en lo que fue el drama que comenzó el 19 de marzo cuando se declaró la cuarentena en el marco de la pandemia del coronavirus. Eso vino a relentar- dijo el ministro- una gestión que tenía seis vectores para generar condiciones: el desarrollo de los puertos, una nueva matriz energética, conectividad de Internet, caminos y financiamiento.

La pandemia obligó a reformular las prioridades en el medio de protocolos y redirección de fondos para amortiguar el caos económico que provocaba la paralización del sistema.

Bahillo subrayó lo que significó el ATP, el sistema por el cual el Estado se hizo cargo de los salarios en el sector privado en un 50 por ciento. “Si no se hacía esto era una catástrofe. Más allá del cuadro de situación económica que heredamos con un nivel de endeudamiento gigante y una paralización productiva muy marcada, sumado a lo que nos deja la pandemia, el desempleo y la crisis económica hubiesen generado un conflicto social de magnitud. Este aporte, más la IFE, pudo mantener a flote, mínimamente, un circuito económico. El Estado aportó para sueldos e inyectó fondos en sectores más vulnerables. Esa plata se volcó en el consumo interno”, explicó y destacó que “Entre Ríos fue la tercera provincia en que menos creció el desempleo en la pandemia”.

El Ministerio de la Producción fue abriendo actividades a partir de junio, incluso hasta llegar al 100 por ciento descontando al turismo, claramente el sector más dañando. Bahillo vio como acertado descentralizar la responsabilidad en los municipios, ya que son ellos quienes tienen el poder de policía. Aprovechó para dejar su postura- ante la consulta- de cuestionar a aquellos jefes comunales que utilizaron la pandemia para posicionarse políticamente.

El ministro destacó, en materia económica, el acuerdo de la deuda con los bonistas privados, lo que calificó como indispensable para gestionar financiamiento para la producción. En lo que respecta a la deuda entrerriana aseguró que “se solucionará sin problemas, pero más allá de esa negociación, ya está en marcha una inversión de 2 millones 600 mil dólares del BID”, contó.
Medio ambiente
Las polémicas granjas chinas; de las que en su momento Bahillo solicitó dos de las 25 que anunció Cancillería que se instalarían en el país y que alertó a los colectivos ambientalistas con movilizaciones, incluso en Gualeguaychú; fueron parte de la charla.

Ante la consulta de Página Política, el ministro dijo haberle dado “una vuelta de rosca al asunto”. Y explicó: “Tengo dudas si van a llegar las grandes granjas, como se dijo. Lo que no está en dudas son los contratos comerciales en los que se está trabajando para producir carne porcina y exportar a China. Ese contrato es para conseguir el financiamiento chino para que sean los productores entrerrianos los que puedan llevar adelante ese desarrollo”.

En resumen, la idea es que sean los entrerrianos quienes produzcan para los chinos, que son los que requieren de ese producto a escala.

-El espacio para esas unidades y el consumo del agua es lo que está en la lupa crítica en el plano ambiental. ¿Qué se hace con eso?
-Ese problema está en una granja en la que se pensaban inicialmente 12 mil madres en 130 hectáreas. Esa era la idea original que, además, contemplaba un frigorífico y una planta de alimentos balanceado, más una planta de efluentes y reciclado para volver a reutilizar todos los desechos que genera, incluso para biogás y riego. Y alimento, claro. Los cuestionamientos vienen por el efluente y el consumo del agua, que es un cuestionamiento válido para las regiones semiáridas. En Entre Ríos cuando plantamos 130 hectáreas de arroz utilizamos tres veces más agua que la granja. En la provincia, por suerte, el agua no es un recurso escaso, lo que no significa que no la cuidemos y contaminemos la napa. En cuanto a lo sanitario, nos regiremos por los estatus brasilero y canadiense. Por otro lado, se está pensando con volúmenes menores a los que se dijo oportunamente y respetando las distancias y el curso del agua que ya están fijados por ley. Se alentaría para realizarlas en el departamento Feliciano y La Paz, porque son los menos poblados en lo productivo. Una de las cosas que hicimos este año con el Senasa fue un mapa de calor en los establecimientos productivos. Cuando se superponen las capas, el departamento Nogoyá, y parte de los departamentos Paraná, Diamante y Victoria, como así también Uruguay y Colón, te quedan en rojo. Por eso se alentaría esos lugares que decía. La idea es corregir asimetrías productivas.

El otro tema que surgió por parte del propio ministro fue una ley, lista para ser tratada, que aborda la fumigación. Esta iniciativa fue motivo de rispideces en el propio oficialismo en la primera gestión de Bordet.

Bahillo contó que el texto fue abordado en el ámbito universitario y por académicos de otros sectores. Reconoció que hubo diferencias sobre las distancias, pero reveló la puesta en marcha de un software que registrará en una memoria el proceso completo de fumigación, el lugar y el estado del tiempo para evitar que la práctica se realice irregularmente, por ejemplo cuando sople viento o se viole la distancia. Ese aparato tendrá un valor estimado en 4 mil dólares que deberá adquirir el productor y lo financiará el Estado. El ministro reconoció que “la policía ambiental era, en buena parte, el problema”.

El gualeguaychuense evitó haber referencia a lo meramente político partidario. Aseguró que un año electoral puede “facilitar aún más la gestión” y que 2021 restablecerá esa “expectativa de arranque” con la que se encontró hace un año, cuando juró por el cargo.

Fuente: Página Política
Aspirantes a la Casa Gris Política
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