Desde el área de Veterinaria Municipal informaron que el análisis a un murciélago muerto dio positivo de rabia y es un hecho sorprendente porque hacía más de dos décadas que no se producía.

El hallazgo ocurrió la semana pasada y el último viernes dio positivo. Ante ese estudio, desde la Dirección de Veterinaria Municipal iniciaron una acción de bloqueo y control en la zona de las cuadras perimetrales. Se controló el estado de los animales domésticos de la familias para evitar la propagación.

La existencia de murciélagos es algo normal en la ciudad, lo que generó preocupación fue el dato que contenía rabia, aunque años anteriores se han detectado casos en las áreas rurales lindantes a Gualeguaychú.

Desde el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur se advirtió que ante la presencia de un murciélago con rabia una de las primeras acciones es concretar una campaña de prevención puerta a puerta, como la concretada por Veterinaria.

Los médicos veterinarios precisan que los murciélagos no son una plaga, habitan en las ciudades aunque antes tenían sus predadores naturales (como las lechuzas) que ya no habitan la zona. La población de estos mamíferos suele vivir en lugares oscuros, como galpones y edificios.

Para que el virus de la rabia se “active” en los murciélagos, necesitan estar sometidos a alguna condición de estrés que baje sus defensas. Ejemplos de esto pueden ser que se los saque de su hábitat, que tengan alguna infección parasitaria o que sea la época de pelea entre machos por las hembras (que sucede en verano).

Desde el Instituto Pasteur se dice que la rabia está controlada, no erradicada: desde 1976 no hay humanos con la enfermedad contraída en el ciclo terrestre –de perro o gato a humano– gracias a las tareas de vigilancia epidemiológica en el país.

Sin embargo, como nosotros no sabemos con certeza si el mamífero está enfermo, debemos tomar ciertas precauciones. La rabia afecta el sistema nervioso, por lo que un murciélago enfermo tiene problemas con su sistema de orientación –que es como un sonar de avión– y con sus alas. Por esto, pierden la capacidad de volar y caen al suelo o quedan quietos en una pared.

Las recomendaciones son claras en caso de detectar un animal de este tipo. No hay que tocarlo porque nos morderá para defenderse. Lo primero que hay que hacer es taparlo con un balde, una caja o algo oscuro que lo haga sentir protegido para que no se escape. Luego, tenemos dos opciones:

-lo agarramos con una pinza o bolsa, lo colocamos dentro de un recipiente y lo acercamos hasta el instituto de zoonosis más cercano;

-lo dejamos tapado como indicamos y llamamos a zoonosis para que lo retire del domicilio.
Prevención Salud

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