Vivimos horas y días decisivos en materia de prevención considerando que el principal objetivo es el aplanamiento de la curva que muestra la propagación de casos de coronavirus positivos a nivel nacional. En este sentido, todas las medidas tomadas por los diferentes estamentos gubernamentales apuntan al aislamiento de la población y al cumplimiento absoluto de la cuarentena para aquellas personas que provienen de países considerados como zonas de riesgo.

La pregunta sobre los recursos con los que contamos en el sistema sanitario local para hacer frente a las complicaciones que puedan surgir con futuros contagios del COVID-19, se multiplican en las redes sociales, sin que desde el principal efector público se difunda acerca del trabajo de un plan de contingencia que atienda a la demanda de futuros pacientes.
Fuentes sanitarias locales confirmaron a R2820 que la capacidad instalada en la ciudad hoy para el abordaje de pacientes que presenten complejidad es la siguiente: "6 camas fijas de terapia intensiva en el Hospital Centenario, las cuales se pueden transformar en 10 camas (2 más en la sala 3 y 2 más en la sala 4, cada una de ellas contando con la instalación de gases y lo que se requiere para conectar el equipamiento, sumando dos respiradores en la sala de Trauma del Servicio de Guardia).
En cuanto a las clínicas privadas de nuestra ciudad, "se cuenta con 7 camas de Terapia Intensiva en el sanatorio San Lucas, 7 camas en Pronto y 4 camas de alta complejidad y dos de terapia intermedia o recuperación en la recientemente habilitada clínica Jeanot Sueyro". Esto nos daría un total de un máximo de 30 camas de Terapia Intensiva (no todas ellas contando con los mismos recursos tecnológicos)".

En cuanto al equipamiento que se requeriría para la asistencia respiratoria mecánica en casos que así lo requieran, especificó: "A los 8 respiradores del Hospital Centenario, se cuenta con 4 respiradores en la clínica San Lucas y 4 en Pronto y 4 en la Unidad de Terapia Intensiva de la ex Agos. En total estamos en unos 20 respiradores artificiales para una población que se acerca a los 100 mil habitantes". A lo que vale agregar que el Hospital Centenario es un efector al servicio de localidades de todo el Departamento.

Por otra parte, la fuente médica remarcó que "Se necesitan instalaciones específicas para montar una Unidad de Terapia Intensiva. En un hotel se puede aislar a pacientes pero no instalar camas con tecnología de alta complejidad como la que se requiere en estos casos. El Estado tiene que sumar respiradores en los establecimientos estatales y privados. Nada va a alcanzar si la curva asciende a niveles de España e Italia. Hay que considerar la capacidad instalada para entender la importancia del aislamiento. La cuestión es seria, hay que tratar que circule la menor cantidad de gente posible".

¿Cuál fue la experiencia anterior más inmediata que tuvimos como comunidad en cuanto a enfrentar una situación endémica que requiera este tipo de complejidad en la asistencia? El brote de Gripe A (H1N1) en el año 2009. Gualeguaychú tuvo en aquel momento alrededor de 12 mil casos y 8 fallecimientos (entre los acontecidos en efectores privados y el hospital público).
Es importante tener en cuenta que en este momento no contar con casos positivos en nuestra ciudad hace la diferencia, considerando lo acontecido en 2009 en cuanto a cómo se dio el fenómeno de contagio y propagación de la influenza (H1N1) a partir de la llegada de una persona infectada desde el exterior. Vale recordar que en aquel momento el Hospital Centenario enfrentó la crisis solo con 3 respiradores artificiales.

Urge poner el acento en las medidas preventivas, tanto de higiene y convivencia para no contraer el virus, como las que establecen la necesidad de reclusión y disminución radical de la circulación en los espacios comunes, a fines de evitar la propagación del virus.
Resulta imperioso que desde Salud difundan la existencia de un plan de contingencias vinculado a direccionar todos los recursos, salvo en casos impostergables (cirugías de urgencias, pacientes oncológicos, etc) para el abordaje de los casos que puedan surgir. Pero sobre todo, es fundamental poner el acento en la responsabilidad de todos los ciudadanos.

Considerando estos recursos concretos, estas posibilidades sanitarias materiales, la prevención es nuestra mejor arma para salvar vidas.
LA CLAVE ES LA PREVENCIÓN
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