Cuando la impunidad de una muerte grita "cambio"

"Los vecinos estamos acostumados a escuchar tiros, violencia doméstica, a ver dónde y cómo venden droga, pero siempre fue así y nadie puede hacer nada", me comenta 'M' en medio de tanto dolor.

Lucas murió en el barrio. Una puñalada que le atravesó el pulmón, indicó el médico forense. En manos de su padre que inútilmente trató de reanimarlo con RCP. Lucas tenía perforado el pulmón, gritó por sus padres, nada pudo hacerse.

El hermano de mi amiga volvía de trabajar. Sé de tanta gente honrada que vive en ese barrio. Que de a poquito fue llevando su vida y la de sus hijos adelante, gente peleando por darles educación, sociabilidad, valor por el trabajo y, enseñando el ser 'buena gente'.


Repito: Lucas volvía de trabajar. Se dice que eran tres los cacos que estaban merodeando. Los códigos barriales a flor de piel: Lucas intentó sacarlos de allí.

Una jungla. Eso pienso que fue. De madrugada y con total impunidad, como en la serie que estoy viendo, como en las guerras de conquistas, con espadas, con cuchillos. Puñal hombre, puñal muerte.

'G' me pregunta cómo hace ella ahora para volver a su casa, al barrio, después de nuestras peñas de chicas, juegos y música. Le digo que yo también siento miedo y que miles de chicas sentimos lo mismo, pero me silencia: 'lo mataron a Lucas". Podría haber sido yo, mi hermano, mi mamá. Las cosas en el barrio 'no van a cambiar', me repite.

No se cómo contener la mezcla de tristeza y rabia que siento. No sé qué palabras usar para con mis amigas. No sé qué decirle a 'G' que repite que ella vive ahí desde niña y que siempre ha sido tierra de nadie, que en el barrio se vive tipo "cárcel" de la cantidad de rejas que pusieron en su casa. Cansados de los robos.

Y hay remiseros copados que esperan que entres. Imaginate, siendo mina...

Lucas fue la madrugada del sábado. Lucas, porque yo lo conocía, pero cuántos deben haber pasado y cuántos más tendrán que pasar para que cambie algo en el barrio y la gente pueda vivir más tranquila.

No quiero vivir como en Buenos Aires, atiné a comentar. El barrio fue y será siempre tierra de nadie, parece. 'Mil denuncias tenía ese pibe, haciendo cagadas desde los 10 años y ¿se tiene que morir Lucas para que lo encierren?

A Lucas lo matamos cada vez que permitimos que el Estado siga ausente. Cada vez que votamos en una elección. Cada vez que naturalizamos que nuestro vecino vende droga. Y cada vez que no denunciamos porque creemos que no sirve de nada.


Marginalidad, ausencia del Estado, inseguridad, narcotráfico. No sé en qué orden van, pero si sé de gente que quiere vivir en paz. De gente que vuelve de madrugada de laborar. Y de gente que ya no está.

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