“Si nos unimos, podemos recuperar las islas" dice un madre de Colón de uno de los jóvenes que en 1982 dio su vida por esas tierras.

“Mi mamá pasó un día maravilloso, aunque suene raro, ¿no? Porque Elbio Eduardo no está, pero está. Fue tan maravilloso que llovió hasta las tres de la tarde y a las cuatro comenzaba el acto. ¡Hasta salió el sol, se abrió el cielo y salió el sol, literal…!” cuenta Fernanda Araujo, hermana del soldado.

Elbio Eduardo Araujo Penón no sólo es un héroe de Malvinas, sino que además es un ciudadano ilustre e inolvidable en su ciudad, Colón, Entre Ríos.

El jueves 2 de septiembre, cuando hubiera cumplido 59 años, en la puerta de su casa de la calle Juan José Paso 181, fue descubierta una placa.

Su madre María del Carmen y su hermana Fernanda, además de ser presidente de la Comisión de Familiares, fueron las encargadas de quitar el lienzo que tapaba el emotivo mensaje: “Aquí fue concebido un héroe que vivió los mejores años antes de partir a dar vida en nuestras amadas Islas Malvinas. Ese héroe fue su hijo. Elbio Eduardo Araujo Penón. Héroe de Malvinas. Estás frente a la casa de María del Carmen Penón, una Madre de la Patria”.

Elbio Eduardo hizo el servicio militar obligatorio en 1981. El 20 de junio juró “defender a la Patria y la Bandera hasta dar la vida”, y en marzo del ’82 le dieron la baja. Cuando convocaron a la guerra de Malvinas, él dijo: “Me tengo que presentar”. Según Fernanda, su papá “siempre nos inculcó el valor de la palabra. Él sintió el llamado de la Patria y dos días después le llegó la notificación; estaba feliz. Ingresó al regimiento el 9 de abril, un Viernes Santo.”
Fue a la guerra y no volvió
María del Carmen y Fernanda, madre e hija, acompañadas por ex combatientes y familiares de caídos de distintos lugares del país y muchos vecinos y el Padre Rubén Dalzotto, que encabezó la ceremonia religiosa, no dejan de emocionarse en cada palabra, en cada recuerdo.

Como lo destacó elentrerios.com, también estuvieron el Intendente local, José Luis Walser, referentes de las fuerzas de seguridad (Coronel Jorge Rodríguez, del Comando de la Segunda Brigada Blindada y el Teniente Coronel Diego Mariano Margarián, Jefe del Batallón de Ingenieros Blindado 2 de Concepción del Uruguay).

Uno de los momentos más conmovedores fue cuando aparecieron las banderas. La insignia patria fue llevada por el Veterano Mario Vaucher y escoltada por el Veterano Daniel Truffa. En tanto, la bandera de Entre Ríos fue portada por Iris Barragán, viuda del ex combatiente Evaristo Giménez, y escoltada por su nieto.

La Banda del Ejército del Batallón de Ingenieros Blindados N°II General Francisco Ramírez de Concepción del Uruguay, dirigida por el Capitán Alejandro Cáceres, entonó el Himno Nacional Argentino y la Marcha de Entre Ríos.

Y hubo más emoción. Fue cuando se escuchó un himno solemne que llama a los héroes para rendirles el mayor de los respetos. El Toque de Silencio, interpretado por el músico y veterano de Malvinas Omar Tabárez. Lo hizo con su trompeta que cayó prisionera en la guerra y que durante 28 años permaneció en poder de un soldado inglés, Tony Banks, quien se la devolvió en 2010.

A todo esto, Gustavo Pedemonte y Daniel Arribas, compañeros del soldado, entregaron a su madre un cuadro con la copia de un cuento inspirado en historias que Elbio Eduardo contaba a Pedemonte.

En los discursos recordaron desde su infancia en Colón hasta el momento de ir a Malvinas. Así, María del Carmen y Fernanda recuerdan que le quedan las tres cartas y dos telegramas “que enviaba después de cada ataque grande”. Hay detalles tan simples como conmovedores: “Disculpen la letra, les escribo a la luz de los fósforos pues la situación así lo impone”.

El héroe estaba en su pozo de trinchera, en Monte Longdon. “Quédense todos tranquilos que el Soldado Araujo monta guardia por la Argentina, la de todos, próspera y soberana y que le es fiel a su juramento”. Había camaradería, amor al compañero: hasta rompieron una galletita en cinco pedazos para comer los cinco integrantes del pozo…

Fernanda, entre lágrimas y mucha emoción, dijo que “esta placa debe servir de ejemplo para que todas las provincias, desde el pueblo más pequeño hasta las ciudades más grandes de nuestra amada Argentina hagan lo mismo”.

La mosaiquista Silvia Kuhn tuvo una brillante idea: hizo una convocatoria por las redes y recibió 52 mil pétalos de venecitas. Ofrendó tres hortensias. Durante el acto reveló que cada una tiene 135 pétalos de venecitas. “Algunos municipios compraron hasta las tenazas para que los vecinos corten los pétalos”. Para la artista, “es una flor eterna como ellos, los héroes de Darwin, de Malvinas. Al pie de su lápida no le faltará jamás una flor, estará ahí para siempre.”

La Banda del Ejército ejecutó varios temas, entre ellos la Marcha a Malvinas y la Canción del Infante y el cierre fue con La Marcha de San Lorenzo.

María del Carmen, la mamá del héroe, destacó: “Estoy muy agradecida por todo lo que estoy viendo, a todos por acompañarme, tengo una emoción que estoy pidiendo un corazón prestado, el mío no me alcanza para soportar toda esta alegría que tengo”.

Y le habló a los demás “veteranos”: “Al verlos a ustedes, saben que vinieron a llenar estos brazos que quedaron vacíos, estoy contenta. Estoy orgullosa de esta vida que transcurrió. Todos me dicen sembraste amor, mucho dolor, mucho amor, porque sin el amor no hacemos nada, acá quedo con el corazón contento, en mi Colón amado”.

Fernanda, imagina a Elbio Eduardo jugando todavía con ella en la puerta de la casa. “La sensación es la que tenía cuando a los 9 años ya era esto, era amor, era alegría. Se vivió eso en el acto, el espíritu del Soldado Araujo Penón. Malvinas es el diagnóstico de la Argentina Continental, cuando aprendamos a tener esos valores y nos podamos unir como se unieron ellos, para ir a defender lo que nos corresponde por hecho, por derecho y por historia, ese día, cuando estemos todos unidos acá en la Argentina Continental, seguramente vamos a poder recuperar nuestras Islas”.

A todo esto, Fernanda no declina en su lucha. “Necesitamos que el Presidente, algún funcionario nos escuche. Los familiares no tenemos sede, 40 años de trabajo, 40 años de trayectoria, 40 años de logro, y la Comisión todavía no tiene su sede propia. Necesitamos nuestra sede donde colocar nuestro museo.” Eduardo Berhendt, vicepresidente de la Comisión de Familiares, también asiente y pide lo mismo.

Para Fernanda, la lluvia y el sol fueron mucho más que un mensaje de la naturaleza: “Tuvimos un acto maravilloso. Terminó, empezaron todos a desconcentrarse, se nubló de nuevo y más tarde llovió. Esto sólo nos pasa cuando vamos a Malvinas. Elbio Eduardo ayudó para que mi mamá, yo y la familia y todos los familiares pasemos un rato feliz, un feliz cumpleaños a su manera porque él era un muchacho feliz”.

Fuente: R2820/Crónica
Malvinas MEMORIA
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