Es un extraño caso que interpela la actuación del Estado argentino en torno de las Malvinas.

Bajo el título “Una moto de Malvinas en Tucumán abre el debate sobre la relación con las islas”, un periodista explicó el problema de un atleta tucumano que pidió regularizar la tenencia de una moto ingresada desde las Islas Malvinas, a través de Gualeguaychú por el puente internacional Libertador General San Martín (Fray Bentos-Puerto Unzué), y ante su sorpresa el Estado argentino le pidió que la “nacionalice”.
Vehículo extranjero
El maratonista Esteban Martínez Pastur, de relación frecuente con los malvinenses, narró el absurdo y, como precedente, contó que al regreso de un viaje a las Malvinas, por Río Gallegos le pidieron que entrara con pasaporte; entonces él les exhibió a los funcionarios su derecho a ingresar con DNI porque venía de un territorio argentino.

Respecto del vehículo, relató: “Cuando fui a averiguar en un registro automotor para legalizar la circulación de la moto, me dijeron que tenía que nacionalizarla... No podemos nacionalizar algo comprado o traído de las Malvinas”, insistió con razón el tucumano Martínez Pastur.

El disparador del disparate fue el ingreso de una Honda África Twin, en 2017, anotada como “vehículo extranjero con autorización temporal”. La motocicleta estaba radicada en las Islas Malvinas, y aquí se la consideró “extranjera”. Martínez Pastur insiste en que las autoridades argentinas deben revisar su posición. No corresponde, afirma, porque las Malvinas pertenecen a una provincia argentina. Y aunque parezca una perogrullada, tiene que repetirlo una y otra vez.
Por Uruguay
Joseph Benjamin Reid, nacido en Tierra del Fuego y radicado en las Malvinas, se dedica a la exportación de pesca. Con motivo de la moto se conocieron con Martínez Pastur en las islas, y se hicieron amigos. Es fueguino y malvinense, pero con doble nacionalidad: también británico.

Un día le ofreció a Martínez Pastur llevar la moto a Uruguay y de ahí ingresarla a Entre Ríos, para luego pasear por el noroeste argentino. El tucumano viajó entonces al Uruguay para transportar a su amigo y a la motocicleta en su camioneta.

“En la Aduana de Gualeguaychú entramos con documentos argentinos y no dijeron nada. Yo les advertí sobre la moto, que tiene patente de Malvinas, porque no quería problemas de documentación. Dije que quería un acta que certificase que venía de Malvinas y el agente me respondió que no podía certificar eso”, relató Martínez Pastur al periodista.
Borrar los carteles
“Entonces les pedí que Joseph ingresara con su documento británico y su vehículo de las islas. Cuando hicieron el papel de ingreso del vehículo pusieron que el documento de Joseph (que indicaba que vivía en Stanley), decía que residía en Islas Malvinas. Le dije (al funcionario) que debía poner el nombre inglés y me contestó que iba a tener problemas si hacía eso. Al final, admitieron el ingreso de la moto con esos datos y con autorización para circular por seis meses, como si fuera vehículo extranjero. Yo les dije que si admitían que la moto era extranjera entonces había que borrar todos los carteles de las rutas que dicen que las Malvinas son argentinas. Y la misma Constitución dice que son una provincia argentina”, recalcó Martínez Pastur.

Si bien no ha tenido problemas para andar por las rutas, el inconveniente se presentó en un registro del automotor cuando Martínez Pastur averiguó los pasos para legalizar la circulación de la moto. “Me dijeron que tenía que nacionalizarla y yo volví a contestar que no podemos nacionalizar algo comprado o traído de las Malvinas. Es un debate pendiente”, repitió.

“Hoy tengo acá la moto guardada, pero creo que haberla traído de allá es la punta de un debate hacia atrás y hacia adelante”, sugirió el tucumano.

Martínez Pastur cuenta que empezó a viajar a las Malvinas en 2013 para participar de un maratón. Pero en el fondo quería cumplir un sueño, porque de chico se empapó del mundo malvinero, estudió en el Liceo Militar, vivió la guerra a la distancia en el Liceo, y como si fuera poco su promoción se llamó Islas Malvinas.
Aduana
Guillermo Coronel, miembro del Instituto de Derecho Aduanero, explica que no es lo mismo “territorio nacional” que “territorio aduanero”: la Ley Nº 19.640, establece “la actual provincia denominada Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur” está dividida en “dos bien marcados ámbitos espaciales aduaneros.

Por su parte la ‘isla grande de Tierra del Fuego’ resulta recibir el tratamiento de un ‘territorio aduanero especial’; mientras que el resto del territorio de la provincia, es decir, la Isla de los Estados, la Antártida, Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur, componen la denominada ‘Área Franca’.

En este sentido, las Islas Malvinas no pertenecen al territorio aduanero general, ni al especial y reciben en materia aduanera un tratamiento de ‘área franca’”.

Coronel realiza un análisis muy singular de la situación planteada, que puede leerse en Internet bajo el título “La aduana y su potestad legal pueden contribuir a la recuperación de Malvinas”.

Allí se pregunta qué pasaría si se produjera una apertura comercial mayúscula con las Malvinas.

Fuente: La Gaceta de Tucumán/Diario Uno
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