Finalizado el juicio a Gustavo Rivas con los respectivos pedidos condenatorios y la absolución, se conocieron algunos aspectos centrales de los alegatos.

Un punto central que deberá definir el Tribunal es la posiblidad de la prescripción de los hechos, oseá pueden ser delitos pero ha transcurrido demasiado tiempo para ser juzgados.

En ese contexto, Estela Esnaola, abogada querellante que representó a una de las víctimas de Gustavo Rivas, anticipó a R2820 que: "Nos adelantamos a la prescripción de oficio que pudiera declarar el Tribunal y dimos los argumentos por los que no debería aprobar esa prescripción. De acuerdo a la trayectoria que tiene este tipo de delitos y las condenas previas a agresores sexuales -como Javier Broggi, Marcelino Moya, Justo Illaráz o Juan Diego Escobar Gaviria- no hay motivos para dar la prescripción. Entre Ríos se destaca por haber llevado a juicio a agresores sexuales y hasta aquí todos fueron condenados", enfatizó.

Esnaola también postuló que su alegato de pedido de pena de 7 años de prisión para el acusado fue "absolutamente en sintonía con la Fiscalía donde pudimos resaltar la cantidad de prueba que hay contra Rivas. Es abundante desde el punto de vista material, testimonial y con la versión de las víctimas".

La letrada expresó que "fue el alegato más largo en el que me toco estar y creo que valió la pena". Enseguida aclaró que "adherí al pedido de la Fiscalía que, en caso de ser condenado, Rivas tenga que portar una tobillera electrónica en su prisión domiciliaria. Me pareció también apropiado el planteo del peligro de fuga y va a ser controlado".

"El argumento central es el peligro de fuga porque el acusado cuenta con medios económicos, estamos muy cerca de la frontera con Uruguay, porque es una persona que ha viajado mucho y conoce distintos países donde podría dirigirse. En eso sentamos el pedido del uso de una tobillera que lo tenga permanentemente monitoreado dentro de su casa".

"Mi aporte fundamental fue el impacto psicológico en las víctimas. Es un delito interdisciplinario, es decir, marcamos al Tribunal que si se juzga sólo pensando en la norma jurídica se comente un error respecto de la prescrpción porque las víctimas hablan de su horror cuando pueden, no cuando la Justicia lo marca".

La Dra. Esnaola precisó que "ahora es un delito imprescriptible porque se comprendió que la víctima de cualquier delito sexual sólo habla cuando visualiza que es lo que le pasó y le pedimos al Tribunal que antes del veredico acuda a psicólogos o psiquíatras para comprender ese proceso porque es muy importante en la vida de la víctima".
Camino al veredicto Causa Rivas

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