El Instituto Argentina de Análisis Fiscal (Iaraf) señaló en su último informe que un eventual aumento del mínimo no imponible para el pago del impuesto a las Ganancias de 150 mil a 180 mil pesos brutos evitará que el gravamen absorba hasta 72 por ciento de la suba de sueldo acordada en las últimas reaperturas de paritarias.

Cabe recordar que mediante la Ley Nº 27.617 en abril de 2021 se dispuso que los asalariados cuya remuneración bruta mensual fuese inferior a los 150 mil pesos queden eximidos del impuesto a las Ganancias, considerándose para determinar este parámetro el menor valor entre la remuneración mensual y la remuneración promedio desde enero de 2021 hasta cada uno de los meses sucesivos.

“La dinámica del proceso inflacionario, que llevó a reabrir las paritarias salariales para recomponer los valores nominales de las remuneraciones, seguramente provocará que algunos asalariados que por la citada ley quedaban fuera del impuesto, pasen a tributar”, indicó el estudio. Esto se da porque la normativa prevé un ajuste automático, de forma anual, por lo cual el monto de 150 mil pesos recién debería ajustarse en enero de 2022.

En ese sentido, el Iaraf destacó que a los efectos de evitar que trabajadores exentos vuelvan a tener que tributar el impuesto, el oficialismo ingresó un proyecto de ley al Congreso que estipula un ajuste extraordinario, que llevaría en los próximos meses el monto de la remuneración bruta mensual exenta de los 150 mil pesos actuales a 180 mil.

“Obviamente, de aprobarse este proyecto, los asalariados que antes de la reapertura de paritarias tenían ingresos mensuales cercanos al valor tope fijado, evitarán el retorno al pago del impuesto”, destacó el reporte.

Para mostrar los efectos derivados de la aprobación de un proyecto como el ingresado al Congreso, Iaraf ejemplificó la situación de dos tipos de trabajadores: uno soltero sin hijos y otro que puede deducir cónyuge y dos hijos, con cuatro niveles de remuneración mensual promedio bruta luego de la recomposición salarial originada en la reapertura de paritarias, determinando en cada caso cuál sería el impuesto mensual que le corresponde abonar si no se aumentara el mínimo.

En el trabajo se demostró que, si no se modifica la ley 27.617, un trabajador que antes de la recomposición salarial percibía una remuneración mensual promedio de hasta 150 mil pesos, y por consiguiente no abonaba el impuesto a las ganancias, luego de la suba de su remuneración pasará a pagar un monto de impuesto.

“Este último depende, obviamente, de la cuantía de la suba salarial. Si la recomposición incrementase el sueldo promedio mensual bruto de 150 mil pesos a 160 mil (6,66 por ciento), pasaría a tributar 5.889 pesos mensuales, o sea el equivalente al 4,1 por ciento de su remuneración mensual neta”, detalló el informe.

Asimismo, el informe agregó que si el ajuste lleva su ingreso bruto de 150 mil pesos a 170 mil (suba salarial del 13,33 por ciento), el impuesto sería de $12.741 mensuales (8,4 por ciento de su remuneración neta) y si el incremento pasara el promedio hasta los 180 mil (20 por ciento de aumento), el monto mensual del tributo sería $16.970, lo que supone el 10,6 por ciento del ingreso neto del trabajador.

En tanto, el trabajo indicó que, bajo la normativa actual (que se propone modificar en la propuesta enviada al Congreso), el impuesto a las ganancias licuaría una importante porción de la recomposición salarial lograda.

“Por la mecánica del tributo, cuando el aumento logrado sea del 13 por ciento (es decir cuando el sueldo bruto pase de 150 mil a 170 mil pesos) casi 72 por ciento de la recomposición de bolsillo lograda sería absorbida por la obligación impositiva de Ganancias”, remarcaron.

En el caso de los trabajadores casados con dos hijos, el Iaraf supuso tres casos de aumento de sueldo, 10 mil, 20 mil y 30 mil pesos. El primero pasaría a pagar una tasa efectiva sobre su sueldo neto total de 0,7 por ciento, el segundo una del 3,8 por ciento y el tercero una del 5,8 por ciento. Cuando en realidad, la intención oficial es que este universo no debería tributar.

“La suba del piso a 180 mil pesos va a evitar que el impuesto se coma el 11,8 por ciento del aumento de 10 mil pesos de sueldo de trabajadores casados con 2 hijos, el 32,7 por ciento del aumento de 20 mil y el 35 por ciento del aumento de 30 mil”, destacó Nadin Argañaraz, director del instituto.

“Los ejemplos desarrollados muestran la importancia de ajustar los valores, para que los trabajadores con ingresos cercanos al tope originalmente fijado, no vean licuado una parte del reajuste salarial logrado para tratar de compensar los efectos de la inflación sobre sus ingresos”, concluyó el Iaraf.

Fuente: El Economista
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