Altísimas temperaturas, sin lluvias a la vista y reservas hídricas agotándose; el efecto de este combo letal saltó a la vista en los últimos días. Pero el cultivo que más preocupa ahora es el maíz, destaca el último informe del GEA.

Así, el 75 por ciento de los suelos de la región núcleo ya está en condiciones de escasez de agua y sequía y el cultivo atraviesa su período crítico. Los asesores están muy preocupados, sin el efecto de la napa de años anteriores el agua de los suelos se agota: los maíces se están manteniendo con las últimas precipitaciones importantes, las de noviembre, ya que en la mitad este de la región las lluvias mensuales de diciembre no llegan a los 50 mm.

El cultivo de maíz tiene diferentes estrategias para sortear el efecto de las temperaturas extremas y la falta de agua: acartuchamiento de hojas y removilización del nitrógeno de las hojas inferiores (amarillamiento y secado foliar), priorizando la formación del grano. Sin embargo, ya se evidencian síntomas como reabsorción de granos y fallas en el cuajado.

«Es por eso que ya hay pérdidas de rindes. Los asesores diferencian entre las siembras de septiembre y octubre», afirman los técnicos del GEA.

“Los cuadros de septiembre están aguantando. Se están manteniendo con lo que queda de las lluvias de noviembre. La seca los agarra con el periodo crítico avanzado. Sí van a resentir el peso de los granos”. Los más problemáticos son los de octubre: “comienzan el periodo crítico muy estresados y se afectaría el cuajado, es decir el número de granos” explican en Corral de Bustos.

En el este santafesino, diciembre dejó menos agua y en Cañada Rosquín ya estiman pérdidas de un 20 a 25 por ciento. “Los sembrados entre fin de agosto y el 15 de septiembre, que están en mejores condiciones, pueden llegar a rendir de 80 a 90 qq/ha, alguno más, pero el año pasado rindieron 130 qq/ha. Los sembrados en octubre están muy complicados.

Ya estiman rindes de 60 a 80 qq/ha. Allí, explican: cuando se producen temperaturas tan altas, la removilización (del nitrógeno de hojas basales) no se produce y se empiezan a quemar las hojas debajo de la espiga. Por lo tanto, termina el ciclo del cultivo. Y agregan: en muchos lotes de establecimientos mixtos ya hay lotes que por esta causa se van a picar para tambo”.

En Pergamino recuerdan cuando medían napa la napa el año pasado en estas fechas y la observaban a 2,2 metros; “este año está a 3,6 m de profundidad”, dicen.

En Colón puede encontrarse entre los 3 a 5 metros y los técnicos son muy claros: “el panorama es muy delicado. Solo contamos con lo que queda de las últimas lluvias de noviembre; en diciembre no superamos los 30 mm. La gravedad radica en las altas temperaturas y la falta de agua que no tiene fecha de vencimiento.

En los lotes maiceros de menor calidad, se observa senescencia desde la base al ápice de las plantas. Al momento podemos estimar reducciones de potencial del 20 por ciento. Pero de no llover en estos días serán mayores”, explican.

Desde San Antonio de Areco advierten una situación similar: “ya se observan síntomas de secado de hojas basales en maíz. Si no llueve en estos días, los síntomas empezaran a generalizarse. Puede revertirse la situación, solo si esto (el calor y la falta de agua) para en dos días”. En Pergamino concluyen: los lugares que recibieron más agua tienen una semana más. Después no hay más”.

Fuente: BCR
Escasez hídrica Cosecha
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