En esta nota, Lucía Fresco repasa sus vivencias en Corea del Sur, las presiones a la hora de jugar y su posible llegada a Boca como motor para no perder terreno en lo deportivo.

Chajarí es uno de esos lugares soñados para salir de la Capital Federal y el bullicio que genera una gran urbe. Casas bajas, lindos hoteles, calidad de vida acorde a las necesidades de cualquier ser humano que quiera tranquilidad, y por sobre todas las cosas una ciudad con el río cerca y clubes deportivos donde poder practicar deporte.

Lucía Fresco nació allí, y cada tanto vuelve a su ciudad amada. Descansa y disfruta de su familia. Pero en este caso necesito un parate obligado. De esos que un deportista de elite y de alto rendimiento no quiere realizar. Su lesión en el hombro la obligó.

Con 30 años, Lucía sigue en la ardua lucha de poder ganarle a la lesión. Con paciencia y una buena rehabilitación, de a poco, lo va logrando. “Estoy en una situación un poco particular, me estoy recuperando de una cirugía en el hombro, que es mi segunda cirugía de hombro, así que ya con 30 años es todo un desafío por donde se lo mire”, comentó Lucía.

Han pasado varios meses desde su segunda operación y la lentitud es propia ya que “la fui desarrollando al jugar con dolor en mi último club que fue en Corea del Sur, (NdA: un mes en esas condiciones) y llegué al punto en que se me dislocó el hombro, se salió de su lugar y volvió, entonces esa complejidad, que ya sumándole que tenía una cirugía pasada me está llevando como cinco meses”, aclaró Lucía Fresco.

Por estos días recién está empezando a entrenar con pelota y a ensayar ataques. A medida que va pasando “me estoy sintiendo un poco mejor, pero la verdad que fueron meses difíciles porque sentía que me dolía que el hombro no era el mismo, la movilidad te cambia totalmente un re laburo y ahora estoy por empezar a practicar vóley propiamente dicho dentro de una semanita”.

- Más allá de la rehabilitación que más estuviste haciendo?
Los deportistas no nos podemos quedar quietos y no podemos perder mucho músculo porque ya de por sí estamos rotos y si perdemos músculo es peor. Estuve en el gimnasio sola, con kinesiología y ahora una adaptación y empezar a saltar que es lo que me estaría faltando. Pero tiempo al tiempo, Dios dirá.

La vuelta a las canchas es un dilema. Lo cierto es que Boca y su entrenador se ofrecieron a que juegue allí: “jugué varios años (en Boca) y me quedó el contacto del entrenador y siempre que necesito volver a tocar la pelota… en eso tenemos mucha confianza… y me dijo que vaya, vamos a ir viendo cómo va la recuperación y por ahí si tengo que parar de entrenar tengo esa confianza”.
Corea del Sur: el quiebre de Lucía Fresco
En Corea la obligaron a jugar lesionada. Las presiones por parte del club fueron altas y costosas. Las responsabilidades a la hora de ser la única extranjera en el equipo la obligó a ceder ante los apremios.

“La gente piensa que nosotros, o el deporte de alto rendimiento, es salud; y no siempre es así, al contrario es al revés. Estamos rotos desde la punta del dedo gordo a la cabeza. Tenemos lesiones… la que te imagines. En el caso de Corea es que hay una sola extranjera por equipo y tiene mucha responsabilidad, entonces yo les empecé a decir que me dolía y nunca me dieron bolilla por así decirlo. Terminó con abogados que se especializan en derechos del atleta. Porque los clubes asiáticos tienen esa fama de dejar a sus jugadores sin sus rodillas, sin hombros y bueno se terminó con un resarcimiento a los daños, a mí me dejaron sin Juegos Olímpicos, imagínate que había clasificado con la selección a Tokio. Y a ellos no les importa si una vuelve, cambian de jugadoras y listo”.
Juegos Olímpicos y más presiones
Cuatro o mejor dicho, cinco años separaron a Lucía de su último Juego Olímpico allá en Río de Janeiro. Esta vez no pudo no porque alguna compañera fuese mejor que ella, sino que el conflicto con Corea y su club, sumada la grave lesión que terminó en una segunda cirugía y los agotadores entrenamientos a los que fue sometida en el club asiático, hicieron un cóctel explosivo que termino con ella viendo por televisión cómo las Panteras disputaban su segundo Juego Olímpico consecutivo.

Fue una lástima que te hayas perdido los Juegos Olímpicos de Tokio, la recuperación venía bien pero era necesario este tiempo para recuperarse de manera óptima:
-¿Cómo ocupaste ese tiempo aparte de la rehabilitación?
- Sí, más que todo, fue una angustia. Las lesiones son como un territorio fértil por así decirlo para que se den otras cosas, hacer algún curso, aprender un idioma, incluso salir con amigos, yo nunca podía hacer nada. Desde los 15 años que era un continuo NO, tengo que comer tal cosa por entrenar, me tengo que acostar temprano, tengo que viajar y no podía estar en eventos de amigos, casamientos y demás actividades, siempre falté. Así que estos meses estuve viviendo esa parte y lo disfrute mucho.

- ¿Qué podrías decir de las políticas que se utilizan, en las prácticas médicas o tipo de entrenamiento?
- El tema es que cuando hay mucho dinero en el medio es difícil. Acá en Argentina no lo pueden creer pero allá hay sponsors, es profesional. A mí me obligaron a jugar infiltrada y pasa lo que me pasó con el hombro y depende de la liga que hablemos, hay muchos intereses económicos de por medio; obvio que una situación como la de Corea acá no hubiera pasado. Las presiones sobre los equipos profesionales son muy fuertes.

- ¿El nivel de presión es tremendo?
- Es tremendo, piensan que somos máquinas. Igual hay entrenadores y entrenadores y clubes y clubes. Pero la mayoría te dicen te estamos pagando un sueldo, tenes un contrato y tenes que rendir y no somos maquinas, los deportistas somos humanos y no sólo tenemos lesiones físicas, hay momentos que podes estar atravesando un momento difícil de tu vida y también te afecta en el rendimiento, hay mil cosas que nos pueden pasar.

Lucía es consciente de muchas cosas: primero de su edad, segundo de su lesión y tercero que a esta altura de ambos acontecimientos ya nombrados no es seguro que pueda volver a jugar afuera.

Su meta es Boca y su recuperación. Las de La Ribera le dieron el visto bueno a que entrene con ellas y así será. “Estoy enfocada en ir despacio, si me duele paro, tengo una molestia, dejo de entrenar, le voy a dar muchas más bola a lo que dice mi cuerpo. El deportista es así, para cuando tiene la rodilla en la mano. El plan es ir despacio y no es que quiero recuperarme para ir de nuevo afuera, soy consciente de la realidad que ya tengo 30 años, dos cirugías y va a ser todo un desafío y nada me garantiza que vuelva al 100 por ciento, va a ser día a día y a qué nivel puedo apuntar”.

Fuente: Argentina Amateur Deportes
Atletismo
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