A 8 días de los 16 despidos en la empresa Unilever, el conflicto trascendió el ámbito laboral y se instaló en la sociedad local.

Los operarios desvinculados y sus compañeros mantienen dos acampes, en la Secretaria de Trabajo y en la puerta de la fábrica, para poner en agenda lo que consideran un achique desde la compañía multinacional. A su vez, Unilever dejó trascender que la mitad de los despedidos ya aceptó la indemnización y apuntan a cerrar la negociación con el resto como lo lograron un año atrás al despedir otros 21 operarios.

En ese marco, aparecieron las opiniones vertidas por el Centro de Defensa Comercial e Industrial y una contra respuesta de la CTA Gualeguaychú.

Mediante un texto remitido a R2820, la Mesa Local Gualeguaychú de la CTA de los Trabajadores reafirmó su "solidaridad con los 16 trabajadores despedidos de Unilever que no sólo luchan por recuperar sus fuentes laborales, sino que deben enfrentar provocaciones, por parte de la patronal".

Sin embargo, la entidad cargó sobre "las patronales de nuestra ciudad nucleadas en el Centro de Defensa Comercial e Industrial" y denunció que "recurriendo a giros discursivos propios de las épocas más oscuras de nuestro país, pretende poner a las víctimas en lugar de victimarios, esgrime posiciones de paz y conciliación social siempre y cuando estás sean la que ellos deciden, las que ellos imponen".

En el siguiente párrafo, reivindicaron la lucha de "los trabajadores de Gualeguaychú: aprendimos a levantar la cabeza, a mirar a los ojos sin miedo, a organizarnos en la conciencia de nuestros derechos. Aprendemos y crecemos en solidaridad y planteamos con respeto y con firmeza nuestras demandas. Por eso exigimos que se nos respete, que no se nos difame, que no construyan esa imagen de violentos e irracionales porque decidimos no ser dóciles. Podrán construir todas las operaciones, y comprar a algunos débiles, más no podrán jamás detener lo que crece cuando los trabajadores decimos que nuestros gurises tienen derecho a la comida en la mesa, y los trabajadores a la dignidad del trabajo".

Desde la CTA cuestionaron al Centro de Defensa Comercial porque, a su entender, "se preocupa por el reclamo de los trabajadores pero el escalofriante silencio que mantiene ante la parálisis económica, el cierre de los comercios, de las industrias, producto de las políticas neoliberales que aplica el gobierno de [Mauricio]Macri, desnuda claramente sus intencionalidades políticas".

La solicitada del sector comercial e industrial había puesto en foco que no debe existir violencia entre los trabajadores, a causa de las agresiones que se denunciaron en la puerta de la planta Unilever en el Parque Industrial.
Desocupación PIG

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