Acción o hecho, y especialmente hecho ilustre, señalado y heroico.

Así define la Real Academia Española al sustantivo femenino con el que hemos catalogado aquella actuación del binomio integrado por Ildemar Cabrera y José Baloni, en el Gran Premio Internacional de Turismo “Naftas YPF” 1970.

Y así lo fue aquello realizado por el binomio local, aquel año triste para el fútbol argentino, porque el seleccionado nacional, que había sido eliminado por Perú en la fase preliminar, no pudo concurrir al primer Mundial disputado en México, que nos regaló el extraordinario fútbol de Brasil, conducido por un mágico Pelé.

Sin embargo, el automovilismo de Gualeguaychú reverdeció los laureles de Elmer Oppen, en el Turismo Carretera y de Ricardo Jaurena, el primer campeón provincial de Ford T, ambos en la década de 1950 y le permitió a nuestra ciudad festejar uno de los máximos logros que –curiosamente- no fue una victoria en el clasificador.

“El Gran Premio fue y será siempre la aventura, lo desconocido, la prueba más importante y llamativa que año tras año se disputa en nuestro país, donde todos quieren estar”, analizó en la previa la revista Corsa.

Fueron 136 los autos anotados: 70 de la Clase A (hasta 1.150cc) y 66 de la Clase B (de 1.151 a 2.000cc), la categoría en la que se anotaron nuestros representantes, un número levemente inferior al de la temporada anterior.

Nombres ilustres y candidatos al triunfo en la general, sobraban: Luis Rubén Di Palma, Francisco Mayorga, el polaco Sobieslaw Zasada, Danilo Bonamicci, José Migliore, Norberto Castañón, Eduardo Rodríguez Canedo, Osvaldo “Cocho” López, Carlos Marincovich, Esteban Fernandino, Ángel Di Nezio, Dora Bavio y Gastón Perkins, eran algunos de los apellidos más ilustres que tenía la clase mayor, con la cual debían luchar “Cabrera-Baloni”, con un auto particular que no tenía el mismo atendimiento de los de los equipos oficiales Fiat y Peugeot.

Bajo el picante sol norteño, en Acheral, a 50 kilómetros de San Miguel de Tucumán, sellaron 122 de los 136 anotados, autos que quedaron la noche previa a la largada en el destacamento militar, que hizo de parque cerrado.

“Cabrera-Baloni”, fueron registrados con su Peugeot 404 con el número 227.

De los dos pilotos, el más experimentado era Ildemar Cabrera, quien corría con una unidad similar desde hacía 4 años en el Zonal Entrerriano de Turismo y en varias de las pruebas más tradicionales del calendario nacional en tanto que Baloni tenía brillantes antecedentes arriba de las motos y en karting, habiéndose coronado campeón entrerriano en ambas especialidades.

Era su debut como piloto en un auto, ya que recién al año siguiente haría su presentación en el zonal, a bordo de un Fiat 600, en una carrera celebrada en Gualeguaychú.
El recorrido
La prueba se largó el lunes 21 de septiembre, uniendo en su primera etapa Santa Lucía, a 8 kms. de Acheral (Tucumán) con Tarija (Bolivia), una etapa durísima, por mayoría de caminos de tierra que tenía el pasaje por La Quiaca, a 3.450 metros sobre el nivel del mar y que dejó como saldo un altísimo porcentaje de abandonos, a tal punto que sólo pudieron completarla la mitad de los que largaron, un episodio nunca registrado en la historia de un Gran Premio.

A las 6 de la mañana, José “Pepe” Migliore fue el primero que recibió la señal de partida para unir los 974 kms. hasta el vecino país del norte pasando por Tafí del Valle, Cafayate, Salta y Jujuy, por caminos de cornisa de ripio y tierra.

Uno de los abandonos más relevantes, fue el de Luis Di Palma, quien pinchó un pistón y, pese a que sus mecánicos le cambiaron los cuatro de su Peugeot 504 del equipo de Guillermo Billy, a un costado del camino, en las cercanías de Huaico Hondo, pasando Jujuy, no pudo completar la última trepada en territorio boliviano.

“No se puede ir a fondo. No sé para que corremos en estos caminos”, reflexionaron los entrerrianos tras la excelente performance de la etapa inicial, en la cual finalizaron 19° a 2 horas 38 minutos de Sobieslaw Zasada (BMW 2002), el ganador del durísimo parcial.

La segunda etapa se corrió el miércoles 23, entre Tarija y Formosa, la más larga, sobre 1.225,9 kms. la mayoría de ellos por la ruta nacional 81, que fue ganada por Danilo Bonamicci (Fiat 1500 cupé), en 9horas 02minutos 38segundos, cumpliendo “Cabrera-Baloni” una brillante performance, al arribar en la 5° posición, a 1 hora y 9 minutos. La hazaña, comenzaba a gestarse.

En la clasificación general, dominada siempre por Zasada, ascendieron al 10° lugar y ya muchos se preguntaban hasta dónde eran capaces de seguir escalando, con un auto que seguía rindiendo, sin demasiados problemas.

Fue una opinión generalizada que la largada desde Tarija hacia Formosa era una verdadera locura ya que los autos no estaban preparados para andar de noche (aunque sí debían estarlo) y sólo contaban con los faros originales, además de que los primeros 210 kilómetros desde Tarija hacia Bermejo son de cornisa con piso de ripio continuado que lo hace doblemente peligroso. Su extensión y lo duro del camino dio como resultado que sólo el treinta por ciento de los autos que largaron desde Tucumán llegaran a Formosa.

La audiencia de “Carburando”, por LS-5 radio Rivadavia y de “Campeones del Camino”, por LR-4 radio Splendid, creció durante toda la semana que duró la prueba, ávida por conocer noticias de los sorprendentes protagonistas del Gran Premio Internacional de Turismo.

Luego de dos días de descanso, el sábado 26 se corrió la tercera etapa, desde Asunción hasta Posadas, previa neutralización en Puerto Stroessner, donde la caravana cruzó en balsa a Puerto Iguazú, tomando la ruta 12 hasta la capital misionera después de 635,6 kms.

El parcial, quedó en poder del polaco Zasada, quien superó por un minuto a Bonamicci y seguía el frente de la general con una cómoda diferencia sobre sus más inmediatos perseguidores, que eran Bonamicci, a 3minutos 16segundos y Miguel Galluzzi, mucho más lejos.

“Cabrera-Baloni”, volvieron a cumplir un buen parcial y se ubicaban 11°, conservando el 10° puesto en la clasificación general.

Mientras tanto, los amigos y aficionados al automovilismo local, decidieron organizar una excursión hasta Paraná, para recibirlos y ofrendarles el reconocimiento por la notable actuación que venían cumpliendo.

Desde Posadas se largó la última etapa, el domingo 27 de septiembre, pasando por Corrientes donde hubo una neutralización, finalizando en Paraná, un parcial de 908 kms.

La meta del binomio, a esta altura del Gran Premio, era llegar a la capital entrerriana y cumplir con el gran objetivo de recibir la bandera de cuadros.

La carrera, se definiría en este último tramo, ya que Zasada mostraba evidentes signos de que su motor estaba “herido” desde que salió de Asunción y la situación fue muy bien aprovechada por Bonamicci, que aceleró desde el mismo momento de la largada, dispuesto a limar la diferencia, sabiendo que su auto no tenía dificultades.

Por Goya, donde hubo otra neutralización, la cupé del cordobés le llevada 10 minutos a Zasada y cuando llegaron a Paraná, Bonamicci terminó ganando por más de 6 minutos.

Nuestros representantes, encararon el último tramo de la prueba dispuestos a mejorar en la general, ya que estaban a sólo 3 minutos de Roberto Pedelaborde, que era el 9°.

La fortuna jugó a favor de “Cabrera-Baloni”, porque al llegar a Corrientes, Osvaldo Juchet que estaba 8°, debió abandonar y Pedelaborde tuvo el mismo final, al llegar al empalme con la ruta provincial 27, en las cercanías de Bella Vista.

A estas deserciones, se le sumó la rotura del motor del Peugeot 504 de Osvaldo “Cocho” López en la capital correntina, cuando se ubicaba 4° en la general, liberando el camino para que los gualeguaychuenses, que llegaron 10° en la etapa, alcanzaron un histórico 7° puesto.

El arribo del Peugeot 404 azul oscuro a Paraná, fue apoteótico. El público saludaba a aplaudía a los héroes entrerrianos que culminaban los 3.776 kilómetros casi sin rasguños.

Mucho más efusivo fueron los hinchas que habían viajado desde Gualeguaychú y saltaron los vallados que impedían llegar al parque cerrado, para fundirse en interminables abrazos.

Después, los subieron en andas y los pasearon por el mismo sector ante la mirada incrédula de los aficionados paranaenses, que terminaron sumándose a la celebración.

“Análisis de un Gran Premio devastador”, tituló la revista Automundo cuando analizó el desarrollo de la prueba, la semana siguiente, describiendo lo duro que fue esa tercera semana de septiembre de 1970 que finalizó con la victoria de Danilo Bonamicci, en la general y la Clase B y de Rosmaldo Visintini (Auto Unión 1000 S), en la Clase A.

Ildemar Cabrera y José Baloni cumplieron una actuación que debe catalogarse como hazaña, porque completaron una carrera que muchos apellidos ilustres del automovilismo argentino, paraguayo y uruguayo, no pudieron hacerlo, hace ya medio siglo.

Fuente: Gualeguaychú Deportivo
Recuerdo Automovilismo
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