El caso conmovió a la opinión pública por la crueldad del crimen y también por la investigación judicial que lo sucedió. A más de 23 años de los hechos, esta obra apunta a llegar a través de la escritura a la verdad que no se alcanzó a través de la justicia, dado que el crimen aún permanece parcialmente impune.

Con los nombres de los protagonistas cambiados -lo que no impide que los reconozcan quienes recuerden el caso- Berros narra a lo largo de 482 páginas el cruel femicidio de Delia y el tortuoso encarcelamiento de 567 días de una inocente a la que defendió en su rol de abogada: Helena.

La historia se desliza por la narración de las vicisitudes de la investigación policial-judicial del crimen, del burdo armado de una testigo de cargo falsa, de la verdad de la mentira que salió a la luz en el juicio oral y del resultado final de toda esta impostura: la impunidad.

“Han pasado 23 años desde este perverso e infame femicidio, aunque por entonces aún no habíamos encontrado la palabra que encerrara este concepto. El término ya andaba abriéndose paso por ahí. Pero aún no estaba siquiera en el diccionario. Menos todavía en las leyes”, escribe Berros en las primeras páginas de la obra.

“Fue una necesidad visceral, agonal, escribir la crónica de un sonado caso judicial, emblemático como pocos, que me tuvo como circunstancial protagonista en las lides tribunalicias defendiendo a una inocente contra quien se ensañó el agravio y se encarnizó el desprecio. La única forma que encontré para librarme de esta historia que hace demasiados años, en forma incómoda y desagradable, me aguijonea el alma, ha sido narrarla”, explica luego.

Más adelante, describe: “No es una novela. Tampoco un ensayo. ¿Es una novela no ficcional? ¿Un ensayo periodístico? ¿Una crónica? ¿Es un producto mestizo, un híbrido novela-ensayo? No lo sé y creo que, en realidad, poco importa. Carece de la desmesura, la fantasía y la ambigüedad propias de toda novela, aunque algo de ello tiene. Y no aspira a la precisión, la claridad o el rigor que caracterizan al ensayo periodístico, aunque no le falten”.

“Comparto con las víctimas -las de la vida y las de la Justicia- y seguramente con algunos otros que conocieron o sufrieron de cerca este proceso, la sensación de que con su lectura encontrarán apenas un espejo que les devolverá, casi desprevenidamente, sólo una marchita y desvanecida imagen del drama y el dolor padecidos en la vida real. Narro esta historia para exhumar y cauterizar con palabras el intolerable silencio de la Justicia. Para que nunca más nos ocurra otra vergüenza judicial como la que aquí se narra”, concluye.

Noemí Berros ejerció la abogacía de a pie durante más de 25 años y, previo concurso, se desempeña desde hace casi 10 años como jueza de Cámara en el Poder Judicial de la Nación en Paraná. Delia y Helena. Crónica de un femicidio y una vergüenza judicial es su primer libro.
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