El proceso militar iniciado en 1976 abre para Argentina un proyecto económico absolutamente contrapuesto al que venía atravesando desde 1930, y que se aferrará por muchos años a los planes de nuestro país, incluso una vez asegurada la democracia.

De este modo, el modelo neoliberal comienza a institucionalizarse en manos de la dictadura, inclusive de manera precoz en relación a muchos países desarrollados, entendiendo la cúpula militar gobernante que el Estado intervencionista y benefactor era el gran responsable, no solo de las limitaciones de crecimiento y desarrollo del país, sino también del desorden social y político.

De esta manera el mercado no solo aparecía como un instrumento de disciplinamiento de la economía, sino también de todos los actores sociales y políticos.

Son muchos los perjuicios irreversibles del paradigma económico que tuvo apertura e instauración con la dictadura del 76’: la concentración del poder económico en un conjunto de empresarios nacionales y trasnacionales; un nivel de endeudamiento público, que encontrándose en el rango del 18 por ciento llegaría al 60 por ciento del PBI, incrementándose de 7.450 millones de US$ a aproximadamente 45 mil millones de US$ (producto del empréstito externo como así también de la estatización -en gran parte ilegal y fraudulenta- de deudas contraídas por empresas privadas); y un déficit fiscal promedio fue de 17 por ciento anual en relación al PBI.

En términos sociales el incremento de la pobreza fue notable: altos niveles de inflación promediarían un 200 por ciento anual generando una fuerte caída del salario real, llevando a que el porcentaje de hogares pobres sobre el total pasara del 2,6 por ciento en 1974 al 25,3 por ciento en 1983, y
la desocupación se triplicara, pasando de 3 al 9 por ciento.
Resultados Económicos Gobierno Militar 1976-1983 - Fuente: Cedma
- Nivel de endeudamiento (relación PBI) 60 por ciento
- Déficit fiscal anual promedio (relación PBI) 17 por ciento

- Variación del PBI anual promedio 0,3 por ciento
- Variación Participación de la industria (relación PBI) menos 15 por ciento

- Variación Participación del sector primario (relación PBI) 19 por ciento
- Variación Participación del sector financiero (relación PBI) 10 por ciento

- Inflación anual promedio 200 por ciento
- Índice de Desocupación 9 por ciento
- Índice de pobreza 25 por ciento.

A la par se puede resaltar la estructuración de un sistema financiero liberalizado y especulativo que fomentó la fuga de capitales; más un proceso de liberalización económica que eliminaba cualquier tipo de protección a la producción local.

Sin dudas una de las características del programa económico del proceso, implicó la desindustrialización, en beneficio del sector primario y financiero.

El cambio en la composición en la estructura del PBI muestra claramente lo exitoso del programa. La industria durante la esta etapa cayó aproximadamente un 15 por ciento en su participación del PBI (pasó del 36 por ciento del PBI al 21 por ciento), con la desaparición de ramas industriales enteras.

Por su parte, la participación del sector primario había aumentado casi un 20 por ciento y el sector financiero un 10 por ciento. Los cambios en el peso de los anteriores sectores evidencian la orientación del programa, dejando de lado el modelo de desarrollo industrialista-nacional, hacia un modelo rentístico-financiero y la re-primarización del modelo productivo.

La desprotección de la industria, generó que esta sufriera la competencia de artículos importados que, sumado al encarecimiento del crédito, la supresión de la mayoría de los mecanismos de promoción, y la reducción del poder adquisitivo de la población -contrayendo fuertemente el mercado interno-, culminó destinada a un proceso de desindustrialización que continuaría su camino hasta finales de la década del 90’.

El producto bruto industrial cayó en los primeros cinco años un 20 por ciento, así como la mano de obra ocupada y el cierre de plantas fabriles. Los sectores más antiguos como el textil fueron barridos por la competencia, pero también resultaron muy golpeados aquellos nuevos, como el
metalmecánico o el electrónico, que décadas atrás presentaban un crecimiento notable.

En momentos en que en estos campos se producía un avance tecnológico notable, la brecha que separaba a Argentina, que se había reducido en los veinte años anteriores, volvió a ensancharse de manera irreversible.

Las repercusiones de las políticas económicas del último gobierno militar no deben analizarse exclusivamente dentro de sus propios márgenes temporales, sino que el gobierno dictatorial instauró un cambio de paradigma del proyecto nacional, subordinándolo al modelo neoliberal, que se sostendría en el tiempo mucho más allá de la duración del proceso militar.

Este modelo que encontraría la concreción absoluta de su institucionalización en la década del 90’, y daría a conocer las consecuencias de sus deterioros económicos y sociales en la crisis de 2001.
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