Cuando se cierra el telón de la Liga se pone en marcha automáticamente el cuento del futuro, donde se activa el mercado de pases y todos se entusiasman con acertar en las claves de un torneo que de tanto en tanto cambia sus formas.

Este año, con la pandemia que sufre el mundo, la pelota está definitivamente parada. Y en la ausencia de movimientos se pone en marcha, otra vez, la bendita oportunidad de repensar el básquet.

Por lo general los cambios no suelen tener más que un efecto de maquillaje, desde donde se tapan situaciones que terminan erosionando el producto final. A lo largo de la historia, pocas veces los dirigentes que gobiernan los destinos del básquet profesional han tenido medidas de fondo que hayan fijado un futuro diferente. O al menos anticiparlo.

Me refiero a decisiones que logren cambiar el básquet desde su aspecto primordial: el dinero. El básquet profesional se hace con plata, sin perder nunca el foco que esta rama del deporte pertenece al mundo de la Industria del entretenimiento.

Lamentablemente la frase “La Liga Nacional es para lo que pueden y no para los que quieren” sirvió únicamente como herramienta de cierre de discusión, de chicana de mesa de bar.

Hace varios meses, cuando el fin del gobierno de Cambiemos nos anunciaba como regalo un problema económico general para los siguientes años, un alto directivo de la AdC escuchaba mis quejas sobre la poca protección que tenían los clubes ante las inclemencias de los temporales económicos de este país. Y recuerdo una frase que me dejó pensando: “¿Hasta dónde entonces debemos achicarnos para que sea viable?”, reflexionó.

Luego me recordó que la última gestión de la AdC logró que los jugadores menores a 23 años se puedan vender de un club a otro, protegiendo los derechos federativos de los clubes como no se hizo nunca en la historia. Muchos clubes lograron incluso pagar buena parte de sus nuevos contratos con estas ventas. Además el comercio de los extranjeros de un club a otro por el valor del derecho de reserva también favoreció a los equipos con menor presupuesto que lograron apostar a extranjeros baratos para venderlos luego.

Para aumentar el problema general el gasto operativo de cada club, que hasta hace un lustro no era un factor decisivo salvo para los equipos patagónicos, se disparó a la estratosfera, siendo ahora una parte vital del presupuesto anual. El sistema de giras (en un país de distancias enormes) sigue siendo un beneficio pero la ampliación del cupo de 16 a 20 equipos empezó a conspirar contra el proyecto. Que incluso tenía la idea de ascender a 24 como número final.

La creación de la Liga de Desarrollo estimuló nuevamente el área abandonada de darle a cada club de liga la necesidad de tener semillero, con talentos moldeados al estilo del club, que se identifican con la gente, como futuro de posibles ventas y para bajar el gasto de los futuros jugadores profesionales mayores de la liga. Entendiendo, además, que el sistema Federativo en la Argentina está literalmente devastado.

Así mismo la aparición del streaming como medida de obligatoriedad en cada partido primero de Liga Nacional y luego de Liga Argentina llegó como una oleada de frescura para adaptar al vertiginoso cambio social en su manera de consumir. Como parámetro para graficar este último párrafo podemos decir que el promedio general en la Liga Argentina en la temporada 19/20 fue de 1659 espectadores por partido, un número extraordinario recordando que le faltó el último tramo de la fase regular, donde se juegan los puestos de ingreso a Play Offs y sin duda lo más atractivo: toda la postemporada.

Parece increíble pensar que en la segunda categoría argentina en que cada cancha haya más de 1500 personas presenciales, sin embargo el público ahí está, consumiendo de otro forma, pero presente.

Todas estas observaciones son parte del argumento dirigencial que apuntala a los equipos con menos presupuestos a poder defenderse de las inclemencias económicas y son parte del movimiento estructural de los últimos años, pero que, en definitiva, es insuficiente, lento y genera algunas resistencias por parte de los propios socios.

Lo que es habitual en nuestra competencia es la dificultad extrema de conseguir recursos para hacer básquet profesional. Y la palabra “negocio” parece prohibida. Los datos están para quienes quieran verlos y son fuente de alimento para las decisiones que siguen. ¿Y cuáles son las decisiones que siguen?

Entramos entonces en el fantástico mundo de repensar el futuro de la Liga. Tercera década del nuevo milenio con un cambio social tan brutal como continuo. Sin olvidarnos que toda proyección tiene un contexto mundial, regional y local.

Podríamos abrir con una pregunta razonable ¿qué debilidades desnudó la pandemia? En principio hay tres puntos salientes
a) El salario de los jugadores fuera de registro
b) La condición de los árbitros que cobran por partido
c) Los reclamos en el BAT de los jugadores extranjeros

El tema de los “libre deuda” se convirtió en un dolor de cabeza. Si hoy se consulta en la AdC, casi todos los clubes tienen el Certificado de Cancelación de Deuda presentado. Si se les consulta a los jugadores de algunos clubes les deben buena parte del dinero de la temporada.

¿Cómo es posible que haya dos respuestas diferentes? Los jugadores no tienen en blanco el 100 por ciento de su contrato que es el que se presenta en la AdC para el “Libre Deuda” ¿Por qué? Porque se quieren ahorrar 2000 pesos por mes presentando un Monotributo de categoría inferior que no llega a cubrir la totalidad de su salario.

Los jugadores mayores profesionales en su amplia mayoría tienen salarios de Gerente de una multinacional pero tributan al fisco como albañil de obra. Por supuesto que hay excepciones y algunos jugadores han decido poner a resguardo su salario teniendo todo en blanco y tributando debidamente.

Este sería el primer paso de una limpieza que la Liga Nacional en todo su conjunto (dirigentes, entrenadores, jugadores, agentes) nunca han querido abordar seriamente. A algunos clubes les conviene tener menos dinero declarado (los que viven de la publicidad) a otros clubes no (los que viven de la pauta de gobierno) y otros les da igual y aceptan las reglas de los jugadores para poder seducirlos (clubes que tienen sponsors extraordinarios).

Como se ve se trata de un monstruo de varias cabezas pero que es imprescindible controlar para crear una liga cuyas bases se cimienten para tener sustento en el crecimiento. Les guste o no a los clubes y a los jugadores.

Con la Finalización Temprana de la competencia ahora los clubes tienen la potestad de conseguir en la AdC el “Libre Deuda” (que habilita a jugar la temporada que viene) abonando solo lo registrado. Y expone al jugador a tener que rogarle al club, en una desigual negociación, que cumplan con lo que tenían firmado.

Del mismo modo la pandemia expuso algo difícil de pensar: los árbitros no tenían forma de cubrirse ante un parate. ¿Qué árbitro podría pensar que el torneo dejaría de jugarse? Cobran por partido, son indispensables, presentan factura, viviendo en el mejor de los mundos.

En esta caso, a diferencia de los jugadores, aquí no hay complicidad dirigencial, ya que fueron los propios directivos de la AdC quienes desde hace 4 años invitan a los árbitros a tomar la decisión de ir a un Convenio Colectivo de Trabajo, donde tengan sueldos, deban tributar más dinero pero acceden a beneficios como jubilación, prestaciones sociales y en casos excepcionales como este, hubieran podido cobrar el 50 por ciento de su salario a través de Salario Complementario (SC) que estableció el Gobierno Nacional por la pandemia. En cambio, hace ya tres meses que no perciben dinero.

Y por último en el marco de los tres puntos principales que brindó la pandemia fue: ¿Qué se hace con la deuda en dólares? Los extranjeros no están registrados dentro del “Libre Deuda” de la AdC. Por lo tanto los clubes han tomado la decisión de dejar para el final de la fila el pago de los salarios acordados con los foráneos.

Y de acuerdo a la extensión del tiempo de la deuda y el volumen del dinero adeudado algunos jugadores extranjeros recurren al Basketball Arbitral Tribunal (BAT). La falta de control local, de la propia competencia se vuelve inadmisible porque de lo contrario suceden cosas como el caso de San Lorenzo que ya es más que preocupante.

El tetracampeón vigente de la Liga Nacional tiene más de seis juicios de jugadores (además los agentes) en los últimos 3 años. Lo que pone a San Lorenzo a disputarle el récord mundial al Galatasaray turco en materia de juicios.

Después de ver los sucesos tristísimos y bochornosos por el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de la policía, la respuesta de la NBA fue digna de una organización que entiende el tiempo y el espacio del colectivo social. Si en la Argentina los extranjeros no ingresan al sistema de “Libre Deuda” no solo se estarán comprando un problema de juicios del futuro sino que estarán siendo parte de la discriminación racial/laboral que el mundo moderno exige dejar atrás.

Poner todo en regla es más costoso de lo pensado, porque en el caso de los contrato registrados de foráneos hay incluso que cambiar la legislación (la AFIP solo admite pago en pesos) pero tenemos que pensar qué clase de liga queremos, porque después de 35 años no se puede admitir no haber avanzado en estos puntos. Son batallas que hay que dar.

Finalmente hay que contemplar a mi juicio la más grave situación que está por fuera de la pandemia y tiene que ver con la endemia de la Liga. La Liga profesional de la Argentina tiene muy pocos dirigentes profesionales y dentro de cada club hay muy pocos profesionales por fuera del cuerpo técnico y plantel.

Los dirigentes son profesionales en su vida particular pero son dirigentes amateur en el básquet (como indican las sociedades sin fines de lucro para los clubes) agregando que el cuerpo profesional que trabaja para que exista un espectáculo en cancha es realmente muy poco.

En el mundo del cine comercial para que una película se realice hay 20 actores (por citar un número X aproximado) y más de 300 trabajadores que no salen en la pantalla. En la NBA hay un plantel de 15 jugadores, un cuerpo técnico de más de 20 profesionales y más de 200 personas trabajando para esos 30/35 actores.

En Argentina hay (con suerte) 5 directivos por cada club para sostener una estructura de 10 mayores + 6/8 juveniles y 8/10 de cuerpo técnico, que deben conseguir el dinero y realizar la logística hablando solo del área profesional. Esta analogía que no analiza el volumen del negocio sino el porcentaje de trabajo de cada área.

Sinceramente podemos analizar que los jugadores trabajen en blanco, que los extranjeros ingresen en el “Libre deuda” y que los árbitros tengan salarios, pero antes que nada debemos pedirles a los dirigentes de nuestra Liga Nacional que ingresen de una vez y para siempre al profesionalismo.

Que haya un director de Marketing, un Director de Contenidos y Manager por cada club con capacidades para trabajar en cada área y no sean los dirigentes lo que deciden todo. Ya no debe ser una utopía sino parte de una necesidad para poder arreglar todo lo otro.

Si quieren seguir analizando con cuantos extranjeros se debe armar un plantel o si el fixture tiene que ser más corto, o si debe haber 16 o 20 equipos lo pueden hacer sin problemas pero nunca solucionarán los problemas reales y de fondo.

Es razonable pensar que no son problemas con posibilidad de resolverlos en un invierno o durante una pandemia, sino que será parte de un trabajo arduo, complejo y de largo aliento, pero imprescindible.

Fuente: Pick and Roll
Ligas Argentinas Liga Nacional
Suscribirse a nuestro newsletter
Y manténgase siempre bien informado.

¡Suscripción exitosa!

Gracias por elegirnos para informarte.

Lo sentimos, se ha producido un error inesperado

Por favor intente nuevamente

¿Qué opinas? Dejanos tu comentario sobre esta nota

Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

Comentarios ()

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

¿Deseas denunciar este comentario?

No Si
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]