Este martes 15 de noviembre, la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Gualeguaychú celebrará su cumpleaños número 56 de intensa labor de servicio y fuer-te presencia en la comunidad, considerado como uno de los cuerpos activos mejor equipados de la región.

Creado en 1966, el cuartel representa un orgullo para la ciudad porque fue el primero de la provincia de Entre Ríos y el número 142 en el país, y nació de la necesidad de una época en la que se sucedieron una seguidilla de siniestros que fueron determinantes para su constitución.

Los incendios de la confitería Apolo, de la firma Sauan y de la zapatería Tonsa, ademen la década del ’60, además de algunas viviendas que terminaron reducidas a cenizas, significaron un golpe muy duro para la ciudad.

A raíz de esos tristes acontecimientos, que provocaron cuantiosas pérdidas materiales, el Centro de Defensa Comercial e Industrial de Gualeguaychú planteó la necesidad de crear un cuerpo de bomberos voluntarios y convocó a otras instituciones a trabajar en conjunto para lograr ese objetivo.

De esa manera, y con total apoyo de los diferentes sectores representados, se creó una comisión promotora que dio lugar a la Asamblea Constitutiva del cuerpo de bomberos cuyo primer presidente fue Milcíades Zuluaga.

A esa flamante comisión directiva la completaron Hugo Rodríguez (vicepresidente), Antonio Di Masi (secretario), Eduardo Unamunzaga (prosecretario), José Aleu (secretario de actas), Guillermo López Rodríguez (tesorero), Oscar Bargas (protesorero), los vocales titulares y suplentes Juan Carlos López, Agapito Morey-ra, Raúl Rébori, José Antúnez, Graciano Zuluaga, Raimundo Lahore, Arturo Guarmes y Santos Herner, y los revisores de cuentas Carlos Rivas y Jorge Van Den Dooren.

En tanto, el primer cuerpo activo estuvo integrado por Leopoldo Carrizo, Rogelio Bibel, Fernando Lanterna, Juan Antúnez, Ramón Zalazar, Ramón Ibarra, Carlos Gasparini, Juan Salva, Jorge Frutos, José M. Bértora, Ricardo Elisiri y Enrique Acosta.

Desde su fundación el cuartel central funcionó en el edificio de la vieja Compañía de Electricidad del Este Argentino (CEEA), ubicado en calle Pellegrini entre San Martín y Bolívar, que había sido transferido a la Cooperativa de Electricidad y Afines de Gualeguaychú.

Esa vieja usina estaba desocupada porque la empresa de energía de la ciudad ya había construido la planta generadora en otro sector, por lo que la cedió en préstamo a bomberos para que se instale.

El primer incendio que sofocó el flamante cuerpo activo fue una vivienda ubicada en la zona oeste, lugar al que los voluntarios llegaron en sus vehículos particulares porque no había autobomba. La misma pudo comprarse recién al año siguiente, a mediados de 1967, gracias a una rifa de mil números cuyos premios fueron pagados a los comercios en la medida se recaudaba.

Ese primer vehículo fue una autobomba Fargo Dodge, modelo 1957, que aún se conserva en el cuartel. Cuenta con capacidad para 3.500 litros de agua y transportar a 9 personas, entre otras prestaciones, preparada para extinción general de incendios y abastecimiento.

El 13 de enero de 1973, a siete años de su creación, la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Gualeguaychú logró tener casa propia, el actual cuartel de calle Maipú 176, que demandó tres años de construcción tras la firma del boleto de compra venta en 1970 y la escrituración a favor de la institución un año después.
Historia y Reconocimiento
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