Joaquín Otero, una de las víctimas de abusos de Gustavo Rivas habló públicamente por primera vez, con su identidad, y aseguró que el fallo que condenó al abogado a ocho de prisión por un solo caso de abuso y lo absolvió por prescripción en otras ocho denuncias fue “un cachetazo del Tribunal”.

“Fue darme cuenta que caímos de vuelta en lo mismo, otra vez en un sufrimiento que no merecíamos. Esperaba algo totalmente distinto, y estoy muy triste por lo que está pasando”, definió.

Por primera vez sin resguardar su identidad accedió a dar su testimonio. Es uno de los denunciantes del abogado de Gualeguachú. Dice que el fallo del tribunal que dio por prescriptos todos los casos menos uno y lo dejó en libertad es "vergonzoso".

Después de conocer el veredicto del tribunal de Gualeguaychú en el caso del abogado Gustavo Rivas -8 años de prisión y ninguna medida restrictiva de su libertad- los denunciantes se sintieron profundamente defraudados.

El septuagenario organizaba fiestas con niños y adolescentes para cometer abusos sexuales a la vez que es abogado, docente y hasta candidato a gobernador, dejó la sala de audiencias del juicio oral pero no público e hizo provocadoras declaraciones a la prensa. Negó conocer incluso a la víctima por cuya denuncia fue condenado y posó para una sesión de fotos después de negarse a contestar las preguntas de una periodista de televisión que había comenzado a ponerse incisiva.

En el programa radial de FM De la Plaza conducido por Daniel Enz, el director del semanario Análisis que investigó el caso y publicó la primera nota sobre la denuncia, una de las víctimas habló dando su nombre y apellido.

Se llama Joaquín Otero, tiene 38 años, es casado y tiene hijos. Desde 1999 no vive en Gualeguaychú. "Me emocionó escuchar la primera parte del fallo, con el relato de lo que nosotros vivimos, pero cuando empezó la parte resolutiva, fue como recibir un cachetazo. Yo esperaba otra cosa, esto es muy triste", dijo.

Ojalá se hubieran podido escuchar las barbaridades que este monstruo hizo con los chicos.

"Rivas me jodió muchísimo la vida. Yo estaba entrando en la adolescencia cuando tuve la mala suerte de cruzarme con él. Busqué justicia, para encontrar paz, dignidad. Por eso me arriesgué a hacer la denuncia, a revivir todo lo que pasé, por eso perdí amigos que no estuvieron de acuerdo. Nunca esperé este mal ejemplo del tribunal", lamenta.

Con respecto a la actitud de algunas de sus amistades, que no entendieron su decisión de denunciar, sostuvo: "Yo fui con la verdad, pero no todo el mundo lo entiende. La sociedad de Gualeguaychú es muy especial. Supone que tenés que callar y sentir vergüenza. Ojalá se hubieran podido escuchar las barbaridades que este monstruo hizo con los chicos. Los marcó para siempre, habrían sido personas diferentes a las que son". "Aún así somos menos del uno por ciento los que denunciamos. Los abusados son miles", puntualiza.

Otero asegura que durante el proceso, Rivas presionó a testigos, intentando convencerlos de que no denunciaran o que cambiaran su declaración. Dice estar conforme con la conducta de la fiscal y de su abogado, por los que se sintió "bien representado y cuidado". En cambio, manifiesta su extrañeza por la conducta de la doctora Alicia Vivian integrante del tribunal. "Me sentí tranquilo al principio, porque una mujer tiene la sensibilidad que un hombre no tiene", opinó.

Otero fue a casa de Rivas entre los 13 y los 16 años, todas las semanas, generalmente los viernes y sábados, antes de ir a bailar. Todavía hoy conserva en su cabeza imágenes perturbadoras de actos que no quiere describir. Tomó conciencia de haber sido abusado sexualmente a los 21 años, cuando ya era adulto. Pero el nacimiento de uno de sus hijos le hizo percibir aún más lo horroroso de las situaciones a las que había sido sometido. "Siempre mi temor fue que a mis hijos les pasara lo mismo. Porque Rivas no es el único, hay muchos abusadores que están recibiendo el mensaje de impunidad del tribunal", destacó.

"No quiero volver a Gualeguaychú. Y aunque no quiero lastimar al lugar que amo, no puedo evitar sentir cierto rechazo, un término que no quiero usar", alegó. "Lo que pasó en lo de Rivas durante treinta años ocurría a metros del Departamento de Policía, a pocas cuadras de los tribunales", se quejó.

"Vi un Rivas para nada disminuido. Un Rivas todavía con poder. El mensaje del tribunal es horrible. Les está diciendo a las víctimas de los abusadores que todavía andan dando vueltas que se callen. Nos acariciaron el lomo para después absolverlo, dar los casos por prescriptos. Es no reconocer el tiempo que nos cuesta hablar", concluyó.

Fuente: FM De la Plaza/Análisis Digital/TN
Causa Rivas
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