El director general de Epidemiología de la provincia, Diego Garcilazo, consideró que a fines de esta semana o la próxima se espera que pueda verse reflejado el impacto de las medidas de restricción de los últimos días.

El funcionario fue consultado respecto a si ha notado una disminución en la circulación de personas. En ese sentido, explicó que desde el punto de vista sanitario, “lo que nosotros utilizamos para evaluar esa situación es el indicador epidemiológico. Estamos en una enfermedad que se transmite de persona a persona y vemos que la circulación es lo que va a traer los contagios. Entonces, nosotros evaluamos los indicadores epidemiológicos y eso nos va a decir cuál es el nivel de acatamiento, de circulación o cómo es la situación en ese aspecto”.

Para ello, precisó que “lo que hacemos antes de evaluar todos los indicadores es hablar con los directores. Hay algunos indicadores que nosotros llamamos cualitativos, más allá de los cuantitativos, de los números en sí, que es llamar a cada uno de los directores de los establecimientos para ver cómo va la consulta de la enfermedad respiratoria y la situación de la ocupación”.

Si bien señaló que “nosotros queremos que esto impacte en los números también. Ya habíamos hablado que esta semana iba a ser durísima, igualmente la que pasó, pero esperamos este fin de semana o la semana que viene empezar a ver algún efecto en los números concretos, que es lo que a nosotros más nos interesa”.

En ese marco, si bien lo que se va siguiendo es la curva epidémica, “el número de casos que se va notificando obviamente que va a representar lo que pasó la semana anterior; y estamos en un promedio de casos muy altos”.

En cuanto al impacto de las medidas de restricción que se tomaron, dijo que “nosotros esperamos verlas recién a finales de esta semana o la semana que viene”, ya que “los casos que nosotros vemos hoy son de personas que se enfermaron la semana pasada; y los que se enfermaron la semana pasada, en general son personas que se contagiaron la semana anterior”.

Al hacer una diferencia de cómo se diseminó el brote el año anterior con el actual, recordó que “el año pasado evaluábamos la situación, si era comunitario o por conglomerado. En ese momento nosotros teníamos que empezaba en alguna localidad, después se iba derramando a otras. Primero en el AMBA, era una gran cantidad de casos, pasó un tiempo bastante importante hasta que las provincias empezaron a tener la circulación comunitaria".

Y "en la provincia nuestra pasó lo mismo: empezó primero Paraná, Gualeguaychú, después se fue derramando y por último fue Concordia. Entonces en un momento tuvimos gran cantidad de casos en Paraná en relación a Concordia y después en un momento Paraná bajó y Concordia empezó a subir, pero fue casi al final del año pasado. Hubo ahí un momento en que Concordia pudo estar con un poquito de casos también.

En cambio, dijo, “lo que pasó este año, y esa es la gran dificultad en este momento, es que ya había circulación comunitaria en todo el país y esta segunda ola agarra a todas las provincias, a toda el AMBA, y a todos los lugares al mismo tiempo, con un aumento importantísimo de casos; y eso genera muchísima tensión, no solo en lo que es el personal y los servicios de Salud, sino también el tema de los recursos”.
Recursos
En ese marco, hizo notar que “los recursos se van distribuyendo cuando los casos se dan en distintos tiempos, pero en esta situación, como pasa con el oxígeno, en todas las provincias, todos los lugares requieren los mismos recursos al mismo tiempo y esto es una gran dificultad”.

En cuanto a la situación de las camas, advirtió que “no sólo se evalúan por la cama en sí y el respirador en sí, sino también por el personal que puede manejar las camas de terapia”.

En ese sentido, señaló que “la dificultad más grande está, primero en el personal que puede estar capacitado para una terapia, que no se puede duplicar tan fácilmente; y a su vez, esta demanda que hay en todo el país principalmente de dos recursos, que es el oxígeno y la medicación para sedación, lo cual genera que las compras o la adquisición muchas veces queda desierta y esto produce una complejidad muy grande. Hasta ahora no ha habido faltas, pero sabemos que tenemos un límite y eso es lo que más preocupa, más allá del número de camas en sí”.

Aclaró que no se trata “de un problema económico, no es una falta de compra de cosas, sino que tiene que ver con otras situaciones. Es una cuestión de una muy alta demanda de todos estos recursos; y esta demanda tiene un límite”.

“La situación es que todas las camas que se pueden utilizar están, algunos establecimientos están al 100 por ciento, algunas camas quedarán libres, pero siempre hay una rotación y un giro de cama constante. O sea, cama que se desocupa, cama que se ocupa automáticamente. Eso es lo que estamos viendo”, acotó finalmente.
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