Martín Piaggio, Intendente de Gualeguaychú

@emartinpiaggio

Recuperar la cuenca del río Paraná, una cuestión de soberanía

El fin de la concesión por la explotación del sistema hídrico del río Paraná, la mal llamada Hidrovía, motivó un conjunto de acciones de diversos sectores de la sociedad que lograron la fuerza necesaria para visibilizar y abrir el debate de cara a toda la población. Como entrerriano me parece muy importante compartir una reflexión al respecto, ya que las lógicas de funcionamiento de este modelo implantado solo pretenden una Argentina proveedora de materias primas baratas a costa de nuestra economía doméstica, del ambiente y la salud del pueblo en beneficio de una pequeña minoría.

La libre navegabilidad de los ríos es un debate que comenzó hace más de 200 años en nuestro país, y nos llevó a enfrentamientos y batallas. Es una demanda histórica que nos afecta directamente, ya que los argentinos tuvimos una lucha por la libre navegabilidad, algo que siempre fue planteado como un aspecto positivo de los pueblos. ¿Pero positivo para quién?

Esta disputa tiene la base en las tensiones que los imperios generaban sobre las naciones que estaban transitando sus primeros momentos de independencia. Jauretche hace una referencia en su “Manual de Zonceras Argentinas”: una de las zonceras es la de sólo haber presentado la libre navegabilidad como algo meramente de color y de apertura de buena hospitalidad con el resto de los países, cuando sin embargo era la expresión de una gran tensión que había, que beneficiaría –y lo hace hoy día-a un grupo minoritario.

Esto fue la base de muchos de los arreglos que había en ese momento. Nosotros como entrerrianos y entrerrianas recordamos, desde la figura de Urquiza, su acuerdo con los portugueses, en el que en su enfrentamiento con Rosas y Buenos Aires, definen la liberación de la de los ríos.

Posterior a eso, en el resto de las resistencias ante la incursión anglo francesa en el Paraná están presentes esas pretensiones para seguir con fuerza la lógica del saqueo, que es para lo que estas potencias querían llegar al río de la Plata. El posicionamiento de Rosas en esa época era imponer la soberanía en función de la navegabilidad de este río, que es lo que luego Urquiza comienza a entregar, y se ratifica tras la batalla de Caseros en un decreto presidencial y en la Constitución nacional que tuvo un claro posicionamiento liberal.

Esto nos posiciona también de manera muy clara sobre la importancia de los recursos estratégicos del país. Perón en su regreso al país en 1973 dijo que la tierra, la fauna, la flora y los recursos naturales son de la Nación argentina –y, por tanto, de los hombres y las mujeres que habitan en ella- y para su propio desarrollo y crecimiento, los erigen como responsables y los enaltecen como actores a los ciudadanos y habitantes.

¿Por qué cuento todo esto? Esta introducción enmarca y describe el momento actual que está discutiendo el pueblo argentino y pretende que el sistema vigente sea revisado para ponerlo al beneficio de nuestro país. Celebro que este debate logró frenar el avance hacia prácticamente una renovación automática.

En la década de los 90 con la consolidación de las políticas neoliberales, la explotación económica del río Paraná no pudo quedar exenta, y fue privatizada a la empresa Hidrovía S.A. En ese sentido, desde una perspectiva localista, vemos un esquema que muestra las dos caras de una misma moneda: hay un paquete tecnológico que hemos comprado en torno a la producción de granos, que tiene algunos actores privados muy vinculados a la operación de la mal llamada hidrovía, que representan los mismos intereses: la soberanía y utilización del río Paraná es el último eslabón de una cadena extractivista.

Como parte de un frente político nacional y popular vemos esto como un desafío, y creemos que es una condición ineludible discutirlo, ya que es uno de los puntos más importantes en la reconstrucción de la Patria, sobre todo en función de que el 70 por ciento de las exportaciones del país circulan por el río Paraná.

Para debatirlo es necesario entender que el Estado cuenta con herramientas y capacidades para recuperar este recurso estratégico y convertirlo en un motor del desarrollo de cada región. Este es el primer escalón de una discusión mayor que es la de generar valor agregado a nuestra capacidad primaria de producción: esa es la verdadera liberación como pueblo.

Quienes asumimos responsabilidades de gobierno en el plano municipal tenemos la obligación de estar a la altura de la circunstancia y pelear por la autonomía para decidir sobre lo que sucede en los nuestros territorios, trabajando incansablemente para transformar las realidades, generando condiciones que mejoren la calidad de vida en nuestras ciudades.

Tenemos la oportunidad histórica de replantear el modelo de producción agrícola vigente, que trae consigo una inmensidad de problemas ligados al empleo rural, la cuestión ambiental e impactos sobre la salud, y remplazarlo por un proceso sustentable donde la producción de alimentos permita acabar con la pobreza, el hambre y el desempleo.

Como dice Mempo Giardinelli, la recuperación de la cuenca del río Paraná es tan importante para nuestros sentimientos como la soberanía sobre las Islas Malvinas. La reconstrucción Argentina debe saldar esta deuda y recuperar el río Paraná para los argentinos.

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