El Día del Orgullo en la Diversidad, ocurrieron varias cosas importantes. Algunas absurdas, otras sencillamente hermosas. Entre las absurdas podemos nombrar las manifestaciones de intolerancia que encontraron en el fallo de la jueza Marta Yungano su máxima expresión, condenando a un año de prisión en suspenso a Mariana Gómez por besar a su esposa, Rocío Girat.

Pero entre las cosas sencillamente hermosas que ocurrieron, los medios de comunicación locales escuchamos el testimonio a viva voz, en una plaza de Gualeguaychú, de dos hombres que además de amarse y elegirse, se animaron a constituir una familia y que quisieron, generosamente, compartir con nosotros su experiencia.

"No fue fácil, fue difícil", respondió sin dudar Javier ante la consulta de R2820 acerca de cómo fue el proceso de romper con el paradigma de la "familia tradicional". Junto a Mario tienen tres hijos de 8, 10 y 12 años: tres hermanitos que adoptaron hace seis años en provincia de Buenos Aires y con quienes se mudaron a Gualeguaychú hace dos años.
"A veces los chicos se ríen cuando nos cuentan que les preguntan sobre esto de tener dos papás, pero así es, tienen dos papás", dice Javier con una amplia sonrisa.

"Nos costó muchísimo, no por la ley sino por el prejuicio de la ley. Somos el primer matrimonio igualitario que adoptó a tres chicos en el Juzgado de Lomas de Zamora, por eso fuimos la prueba piloto y nos costó abrir camino", rememoró.

Pero ambos tenían el deseo -qué maravillosa palabra- de formar una familia: "No buscamos enfermeros que nos den una taza de te cuando seamos grandes, queremos dar amor, no queremos pasar por la vida sin dejar una semilla, sin dejar personas de bien. Les decimos siempre a los chicos, nada es fácil en la vida, y seguramente no les dejaremos fortunas, lo único que podemos darles es una mentalidad abierta, amor y valores".

Mario contó con notable orgullo: "Lo importante es que los chicos hace seis años atrás podían decidir con quien estar, y ellos eligieron a dos varones para que sean sus padres. Nuestra historia tiene un final feliz porque nos elegimos, porque estamos juntos y ellos pudieron decir claramente que eran felices con Javier y con Mario".

Javier también trajo a vivir a Gualeguaychú a su mamá, quien falleció poco tiempo después de radicarse aquí. En la nota nos contó sobre cómo conoció la solidaridad de los vecinos -de la ciudad a la que recién llegaba- cuando le tocó afrontar tan difícil momento. Ambos tienen sus profesiones, ambos reflejan esperanza al contar sobre cómo se han integrado y echado raíces en Gualeguaychú: Mario además del aspecto comercial, se ha vinculado profundamente con el aspecto cultural de nuestra ciudad, Javier es docente y sus hijos crecen cerca del río, en una ciudad que el viernes encendió la bandera de colores en la plaza, en la puerta de algunas dependencias públicas y en los ojales de algunos vecinos, para dar un claro mensaje de integración, respeto y diversidad.

Se trata de amor: tan simple y hermoso como eso.
En el video, la charla completa con Mario y Javier:
R2820 En el Día de la Diversidad hablamos con Mario y Javier
HISTORIAS DE GUALEGUAYCHÚ

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