Son muchos los mitos que subyacen en torno al suicidio, que según los especialistas es necesario comenzar a revisar, no sólo en términos de políticas públicas, sino con un fuerte acompañamiento de la sociedad. Se dice, por ejemplo, que lo mejor es no hablar al respecto. “Hay que aprender a pedir ayuda”, afirmó en diálogo con UNO Paula Martínez, licenciada en Psicología, integrante de la Policía de Entre Ríos y especialista en prevención de suicidios.

Con su mensaje buscó interpelar a los adolescentes, una población que presenta los mayores índices de suicidios, de acuerdo a las estadísticas. De esta manera planteó la necesidad de visibilizar una problemática social que se exacerbó durante la pandemia de coronavirus, algo que impactó directamente en la psiquis de la comunidad.

“La persona no es que desea morir, sino que no quiere vivir más de esta manera”, reflexionó la profesional durante un seminario virtual realizado en el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. Para la experta la idea de poder hablar de la muerte con una persona en crisis, es una manera de brindar ayuda ya sea en la escuela, en el trabajo o en el barrio. Desde este enfoque la docente sostuvo que todas las personas son capaces de ser agentes de prevención, en las instituciones barriales, los centros comunitarios, las escuelas y las iglesias. “El mito es algo que tenemos incorporado pensando que es real, y que lo hacemos así sin ninguna justificación, y sin ningún respaldo empírico de lo que estamos diciendo”, sentenció en relación a las falsas creencias.

Poder identificar situaciones de riesgo muchas veces podría salvar una vida. Para Martínez, lo que antes se podía advertir en el aula se trasladó a las redes sociales, donde la gente se expresa a través de los estados. También mencionó como desencadenantes la violencia familiar, los casos de abusos intrafamiliares, la falta de comunicación y la pérdida de la autoestima.

“El suicidio en la Argentina es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 10 a 19 años. Es algo para poner en la cartera política, para poder trabajar en la prevención”, definió la profesional en la capacitación realizada hace algunos meses.
Promover la vida
La línea telefónica 135 de asistencia a la persona en crisis no funciona más desde 2014 en Paraná. El dispositivo se creó el 29 de abril de 2002 a partir de un convenio entre la Asociación Civil Vínculos y la Municipalidad de Paraná. Era una herramienta que comenzó teniendo buenos resultados, pero con el paso del tiempo los llamados fueron mermando. “La gente empezó a comunicarse por las redes y luego apareció el 911. Esos dos factores, junto a la falta de interés en realizar el curso de operadores hicieron que la línea se desarmara”, contó a UNO, Jimena Torrent, quien estuvo a cargo del dispositivo. Al principio se recibían entre 250 y 400 llamados anuales, en su mayoría de adolescentes, que eran una franja etaria poco común en este tipo de líneas. Luego esa cantidad fue mermando, ya que hacia el final había tres o cuatro semanales. La psicóloga expresó que en esta coyuntura atravesada por la emergencia sanitaria “la línea se precisa más que nunca, pero imagino que ahora debería ser por otra vías”.

El suicidio es el desenlace menos querido de una problemática social atravesada por diferentes matices. Solamente en 2020 se registraron 203 llamados al 911 relacionadas a tentativas de suicidio.

Los relevamientos oficiales indican que en los últimos años se mantiene una alta de tasa de suicidios en Entre Ríos, una tendencia que también se replica en todo el mundo. Se trata de una patología compleja y multicausal que nos atraviesa, existe, y que es conveniente abordar con la seriedad y responsabilidad que merece.

Sin coordinación durante muchos años, la Dirección de Salud Mental en el primer nivel de atención, dependiente de la Dirección General de Salud Mental de Entre Ríos, reactivó entre octubre y noviembre de 2020 el Programa de Prevención del Suicidio (con resolución desde 2010), que tiene entre sus objetivos la creación de una línea de atención a personas en crisis. El proyecto también contempla la conformación de un equipo interdisciplinario con formación en el tratamiento con adolescentes, siguiendo los lineamientos del nuevo director general de Salud Mental, Alejandro Ruiz. El área está integrado además por la Comunicadora Social y doctora en Ciencias Sociales, Paola Barzola y la psicóloga Fernanda Stefoni.

Las profesionales a cargo del programa dijeron a UNO que el suicidio se puede asociar a la pandemia, y los efectos generados en la salud mental de población. En el enfoque de la técnica en Acompañamiento Terapéutico, Anabel Hilgenberg, esta patología “es una problemática muy compleja, que no tiene una sola respuesta, que no se puede entender de una sola manera. No hay concepto acabado que pueda dar cuenta de eso. Entendemos que la respuesta debe ser pensada en términos de la corresponsabilidad y de la intersectorialidad, no hay manera que solo desde Salud se pueda abordar satisfactoriamente”. Desde esta perspectiva sostuvo que se procurará trabajar con fuerza desde la prevención, la atención y la asistencia.

La experiencia de aislamiento y cuarentena estricta dejó importantes consecuencias en el campo de salud mental: “La humanidad se encontró teniendo que enfrentarse a la idea de la muerte y el duelo, necesariamente. Ha sido un tema que toma el sistema de salud. Como la pandemia afecta no solo en lo biológico, sino también en la salud mental y en generar estos efectos de ansiedad, angustia, depresión, es necesario que la población empiece a generar los recursos, cuando no los hay, para poder atravesar los duelos”, evaluó la psicóloga y titular de la Dirección de Salud Mental en el primer nivel de atención, Liz Meza.

En esa línea dijo que cuando las instituciones que alojaban a las y los adolescentes comenzaron a cerrar “surgió el incremento del riesgo del suicidio y la necesariedad de acompañar de otros modos. Aparece la idea de muerte generalizada, que es lo que traen las catástrofes, la emergencia. Me parece importante que se instale como un tema en la sociedad que se pueda reflexionar, que no solamente nos pueda atravesar subjetivamente sino poder generar significantes, generar como sociedad modos de simbolizar la muerte”.

Al retomar ese análisis, Hilgenberg planteó que “la pandemia de Covid-19 exacerba ciertos riesgos en cuanto a la problemática del suicidio. Es una problemática más allá de la pandemia, porque esta imprime una particular situación. Más allá, hay que mencionar que hay un alto índice o tasa de suicidios en la provincia, que viene ya desde hace un tiempo”. Ambas profesionales remarcaron que es intención de la nueva gestión en Salud Mental poner en agenda la problemática a partir del diseño de políticas públicas orientadas hacia la prevención del suicidio. Bajo esa lógica se diseñaron estrategias de primera escucha psicológica, siguiendo los lineamientos del Ministerio de Salud de la Nación, para atender situaciones que surgen en ocasiones de catástrofe o emergencia. En Entre Ríos, por ejemplo, a partir de abril y luego de haberse declarado la cuarentena obligatoria, se organizó a los efectores provinciales para que puedan efectuar la atención telefónica de manera remota a la población, en diferentes días y horarios. “Fue muy importante el programa de inmunización contra la gripe común, que se lanza apenas declarada la pandemia. En esa primera instancia, se inició la campaña de vacunación, donde no solamente se acercaron los vacunadores, enfermeros y enfermeras a los domicilios, sino que iban acompañados de profesionales de la salud mental. Esto permitía un primer acercamiento para escuchar y evaluar si era necesario algún y tipo de acompañamiento, para evitar situaciones de crisis”, indicó Meza.
Priorizar la prevención
“Los suicidios son prevenibles”, sentenció Hilgenberg respecto a los ejes que se priorizarán para poner en la agenda pública un tema que debe dejar de ser visto como un tabú. En este sentido la puesta en marcha de una línea de atención de asistencia a las personas en crisis, será el primer paso y la siguiente será articular acciones con los municipios. “Hay un proyecto encaminado que se iniciará en Paraná, pero la idea es que a corto plazo pueda replicarse en otros puntos de la provincia. La idea es poder tener una línea o varias líneas a nivel provincial. Hay que poder pensar cómo llevarla a cabo, con qué recursos contamos, varias cuestiones que son necesarias tener bien en claro antes de poner en marcha el funcionamiento de la línea”, informó. Como parte de este trabajo se capacitará y formará a profesionales, específicamente en el área de Emergentología o Atención en Crisis. “Si bien contamos con residencias interdisciplinarias en salud mental y tienen su esquema de capacitación y de formación, la atención telefónica adquiere ciertas particularidades. Tenemos que darnos todo este tiempo del armado, que no es menor”, apuntó Meza.

La experiencia se complementará con dispositivos de atención en salud mental en diferentes municipios de la provincia. Concepción del Uruguay será uno de los pioneros en la materia con el lanzamiento a mediados de este año de una línea telefónica departamental para prevención del suicidio. Según Meza, “la idea es que cada municipio tome la posta, son quienes conocen sus territorios y pueden pensar las estrategias, para dar respuestas a las problemáticas puntuales. En la costa del Uruguay hay organizaciones que ya llevan un trabajo desde hace muchos años, entre las que se encuentran Concordia, Federación, Chajarí, Villa Elisa. Se trata de un trabajo de voluntarios, que se han ido organizando para trabajar sobre la problemática en la comunidad”.

En una nueva intervención, Hilgenberg explicó que las franjas etarias que encabezan las estadísticas en lo que concierne a la tasa de suicidios, son por un lado los adolescentes entre 15 años y 24 años, y de los 25 años a 34 años. “Otro grupo que también presenta un alto índice es el sector de los adultos mayores, en la franja que va de los 55 años a los 64 años, y desde los 65 años a los 74 años”, completó. En relación al objetivo del programa, planteó que no está pensando solamente para una franja etaria, sino que hace un abordaje para toda la población.
Concepción planifica una línea de prevención
La gestión municipal que encabeza en Concepción del Uruguay, Martín Oliva, incorporó a la Secretaría de Salud, una nueva Dirección: Salud Mental. El secretario de Salud, Miguel Toledo, reconoció que existen varias iniciativas que se proyectan para el corto plazo. Una de ellas es la línea telefónica departamental para prevención del suicidio, para lo cual las autoridades sanitarias ya cuentan con la aprobación de los responsables de varias localidades vecinas. Se explicó que esta línea, que se lanzará a mediados de año, funcionará asociadamente a una iniciativa del mismo tipo de la Dirección Provincial del área.

La Dirección de Salud Mental de esa localidad, es la primera y única dependencia de esta área a nivel municipal de la provincia. En el 2020 tuvo una agenda muy activa que incluyó 39 actividades de prevención y promoción de la salud mental. Las temáticas fueron variadas, pero el foco central se cristalizó en bullying, suicidio y adicciones.
Una ley que todavía falta reglamentar en Entre Ríos
La ley nacional N° 27.130 de Prevención del Suicidio se sancionó el 11 de marzo de 2015 y si bien la provincia de Entre Ríos adhirió a la norma con la publicación de la ley N° 10.605, todavía está pendiente avanzar en la reglamentación de la norma. Justamente sin ese encuadre legal es difícil avanzar con la obtención de presupuesto propio y recursos destinados a la prevención y sobre todo, a la capacitación de profesionales del campo de salud, entre otras acciones. La ley nacional, entre sus artículos, alude a la posvención, es decir “las acciones o intervenciones posteriores a un evento autodestructivo destinadas a trabajar con las personas, familias o instituciones vinculadas a la persona que se quitó la vida”.

En otro de los ítems se establece la elaboración de un “protocolo de intervención para los servicios del primer nivel de atención de salud y de los de emergencia hospitalaria, y un protocolo de coordinación entre los servicios de salud”.

En materia de prevención se propicia creación de una línea telefónica gratuita de escucha a situaciones críticas.

Por Marcelo Comas
Fuente: UNO.
Entre Ríos
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