“No es lo mismo ser del campo, que tener campo”, plantea el consultor y productor agropecuario Néstor Roulet, haciendo referencia a las posibilidades actuales que posee un productor agropecuario de adquirir tierras para ampliar su trabajo frente al poder de otros capitales que buscan un nuevo negocio en este sector.

Cuando algunos inversores que no son del sector agropecuario se encuentran con un importante monto de dólares disponibles, una de las decisiones más habitual es la compra de tierra. La pregunta que muchos nos hacemos ¿Por qué hacen esta apuesta? ¿Habrán hecho los números de rentabilidad o serán otras variables las que finalmente pesa sobre esta decisión?

Lo primero que hay que saber que los valores de los campos son estables en dólares, con una tendencia hacia el alza, por ejemplo, un buen campo agrícola en la zona núcleo hace 20 años valían aproximadamente 10.000 U$S/ha, con la baja de los costos de producción (de la mano con la siembra directa) y el aumento del valor de los commodities agropecuarios, fueron valorizándose en forma progresiva, pagándose hace 10 años en algunos casos por el mismo campo hasta 17.000 U$S/ha.

Hoy esos valores a causa de la incertidumbre política y de la baja actividad económica tuvieron una baja, ofreciéndose en la actualidad por el mismo 15.000 U$S/ha pero sin duda es tema totalmente coyuntural.

Esta posibilidad de conservar el valor del capital original en dólares billete y el respeto Constitucional sobre la “propiedad privada” (Aunque alguna acción del actual Gobierno lo ponen en duda) es el primer atractivo para muchos inversores que no son del sector.

El segundo atractivo, es que, a pesar de su baja rentabilidad sobre capital invertido, tiene una enorme potencialidad para la mejora: ante un cambio en la política económica, con una menor presión impositiva (el Estado se lleva el 80 por ciento de la renta agropecuaria) y con mercados más transparentes, el campo es el que daría una repuesta inmediata a estos estímulos.

Por último, este es un sector generador de algo esencial para la población como es el alimento, la pandemia reciente nos demostró que la gente puede dejar de comprar ropa, combustible o prohibirse algunas salidas recreativas, pero lo que no puede hacer es dejar de comer, lo que asegura de algún modo, que siempre habrá un comprador.

En resumen, aunque la rentabilidad sea baja, para un inversor que no es del sector (Que no vive de su explotación), el conservar su capital y tener una potencialidad de renta hacia el futuro, hace que en definitiva la inversión sea atractiva.
Productor agropecuario
La otra pregunta a hacernos sería ¿Qué posibilidad tiene el productor agropecuario que se desarrolla y vive del campo de aumentar su capital tierra? ¿Cuánto año necesita para comprar la misma superficie que explota? O de otra manera ¿Cuántas hectáreas puede comprar un productor agropecuario con la rentabilidad del campo durante su vida activa? Para tener una repuesta a esto es que elaboro este análisis.

En este trabajo calcularé en base al Margen Neto por hectárea de un campo y el valor del mismo, cuantos años se necesitamos para recuperar la inversión. Para esto se tiene en cuenta una inversión de U$S 2 millones, lo que implicaría 160 hectáreas Norte de Buenos Aires, 170 has en el Centro Este de Córdoba, 650 has en la Cuenta del Salado, 1.200 has al Centro Sur de Corrientes, 2.000 has La Pampa/San Luis y 250 has al sur de Córdoba.

Para calcular el Margen Neto, dividiremos los mismos en campos agrícolas, campos ganaderos y mixto (50 por ciento agrícola y 50 por ciento invernada), cuyo cálculo lo realizamos restándole al Margen Bruto el costo de infraestructura e impositivo (Cuadro 1).

Cabe aclarar que, en el caso del costo impositivo, es la sumatoria de los impuestos Nacionales (Impuesto a las ganancias, Débitos y créditos bancarios, bienes personales) y Provinciales (Ingresos Brutos, inmobiliario y tasas municipales) cuyas la alícuotas dependerá de la Provincia donde esté ubicado el establecimiento.
Algunos sueños
Lo primero que quiero aclarar que no es malo que alguien de afuera invierta en el sector, por lo contrario, esta inyección de dinero hará que no solo el sector sino el país pueda seguir creciendo

Lo que si cuestiono es que el Estado se quede con más del 80 por ciento de la renta del campo, lo que hace indudablemente que a los actores del mismo sector le sea más difícil crecer.

Como dije cuando se cuestionaba la compra de campos por parte de los extranjeros: “Denme el mismo valor que recibe un productor de un país vecino (Ojo, no digo EE-UU), la misma transparencia de mercados y verán como por lo contrario seremos los mismos argentinos los que compraremos estos campos”

Por ejemplo, si bajaran las “retenciones” y algunos impuestos distorsivos (Ingreso Bruto, al cheque) con seguridad un productor compraría el mismo capital tierra que el que explota, en la mitad del tiempo actual.

“Es más probable que un inversor que no es del sector compre tu campo, a que vos puedas comprar parte de la superficie a tu vecino”.

Fuente: Todo Agro
Valor de la tierra
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