A 30 años de la muerte de Gilda: los sobrevivientes del accidente recuerda a la "mujer empoderada"
A 30 años de la muerte de Gilda, tres sobrevivientes del accidente que le costó la vida a la cantante en Ceibas, los seguidores de la artistas y los medios regresaron al santuario.
A su vez, el trompetista Daniel De la Cruz, hoy músico de Damas Gratis, y los asistentes de banda Ricardo Fuentes y Mario Riquelme reconstruyeron por primera vez en detalle aquella noche del 7 de septiembre de 1996, cuando el micro que trasladaba a Gilda y a su grupo hacia un show en Chajarí fue embestido de frente por un camión en el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos.
Según relataron, el camión brasileño intentaba sobrepasar a otro vehículo de carga cuando invadió el carril contrario y chocó contra el colectivo, en el que viajaban entre 17 y 18 personas.
Murieron siete: Gilda, su hija Mariel, de 10 años; su madre, Isabel Scioli; el chofer Elbio Mazzucco, de 43 años; y los músicos Quique Tolosa, Gustavo Babini y Raúl Larrosa. Los testigos describieron una secuencia de segundos: el golpe, el ruido de los fierros retorciéndose y después los gritos en medio de la oscuridad.
Uno de los sobrevivientes contó que sostuvo de la mano, entre los restos del micro, a Fabricio, el otro hijo de Gilda, que tenía 8 años y las dos piernas fracturadas, mientras esperaban la llegada de las ambulancias que trasladaron a los heridos hasta el hospital de Zárate, a unos 55 kilómetros del lugar.
Una carrera breve pero de alcance masivo
Miriam Alejandra Bianchi, maestra jardinera criada en el barrio porteño de Villa Devoto, grabó en apenas años cuatro discos de estudio —De corazón a corazón (1992), La única (1993), Pasito a pasito con... Gilda (1994) y Corazón valiente (1995)— que hoy suman más de 500 millones de reproducciones.
Tras su muerte se editó el álbum póstumo Por siempre Gilda (1997), sobre cuyo origen los músicos de su banda aportaron una versión distinta a la difundida en su momento: aseguran que la compañía discográfica tomó una maqueta casera, aisló digitalmente la voz de la cantante y grabó nuevos instrumentos encima, en una operación que ellos definen como una estrategia comercial y no como el hallazgo "milagroso" que se contó públicamente.
Los sobrevivientes también relativizaron el rol que se le había atribuido durante años a Toti Giménez, representante de Gilda y presentado entonces como su pareja: según su testimonio, nunca la vieron darle un beso ni tomarla de la mano, y sostienen que esa imagen pública buscaba protegerla en un ambiente machista.
De ídola en el escenario a compañera de giras
Puertas adentro de la banda, Gilda era descripta como una persona cercana, que compartía mate, comidas y fechas familiares con sus músicos, aunque con un carácter firme a la hora de trabajar.
"A mí no me gustaría pasar de moda", solía decirles en las giras, según recordó uno de sus trompetistas. Sus compañeros la definen hoy como una mujer empoderada, que en pleno ambiente de la bailanta de los 90 se permitía mensajes de autonomía hacia su público femenino desde el escenario.
El santuario que sostiene su mito
A metros del lugar del choque, sobre la Ruta 12 y junto al río Paranacito, sigue en pie el santuario que peregrinos de todo el país y del exterior visitan a diario: el colectivo oxidado cubierto de ofrendas, banderas y camisetas, una capilla y un espacio de parrilla para quienes pasan el día allí.
Ese mismo sitio fue visitado este domingo por la periodista Fernanda Iglesias, de Puro Show (El Trece), en la previa del aniversario que se cumple este lunes.
Para quienes compartieron giras y escenarios con ella, la fe popular que convirtió a Gilda en una suerte de santa pagana convive con el recuerdo de "una mujer común, una mamá de casa" que, según insisten, jamás se comportó como alguien que se creyera dueña de poderes especiales.
Fuente: R2820/Clarín